El dicho popular suele decir que "cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía" y eso es, en alguna medida, la reflexión que uno llega a hacerse después de haber estado tres días junto a la selección colombiana.
En otras palabras: cabe formularse la interrogante de si Colombia "es o se hace", a la luz de algunas situaciones que se han presentado en torno al que mañana será el equipo locatario.
Es cierto, los integrantes no han expresado que el que se jugará en "El Campín" será un partido más, como por lo general suelen decir los protagonistas de encuentros de este tipo, sino todo lo contrario: "para Colombia es una final", afirman; y hasta van más lejos, dejando entrever que tienen que ganar y quieren hacerlo por una buena diferencia de goles, porque recuerdan que "Uruguay ya nos dejó afuera una vez (en 2002) por un gol de ventaja" e, incluso, por eso mismo, advierten que "en esta oportunidad cuando lleguemos a Montevideo (segunda rueda) tenemos que hacerlo ya clasificados".
Es más, la selección local está tan "enchufada" en su "Misión 13", porque el técnico quiere llegar con 13 puntos al cotejo que deben afrontar la semana que viene ante Chile en Santiago, que ayer Jorge Luis Pinto hizo retirar de un costado de la concentración en el Club Campestre Llano Grande el móvil del Canal Caracol que lleva la antena que emite la señal de satélite, porque el entrenador sospechaba que algunos aprovechaban que la señal estaba al aire para esconderse entre los arbustos cercanos, tocar las ventanas de las habitaciones de los jugadores y, a escondidas, hacer reportajes.
Sin embargo, pese a todo eso, el local llegó ayer a Bogotá después que los uruguayos, y aunque esto no es importante como cuando la ida de Australia y Uruguay hacia Sydney para jugar la revancha por el Repechaje del Mundial de Alemania, es un factor que se suma a otra serie de detalles que es imposible pasar por alto.
Por ejemplo, los jugadores colombianos dicen que no saben si jugará Abreu o Forlán; también comentan que sólo han visto el video del partido de Uruguay contra Brasil en San Pablo; la selección "cafetera" nunca pudo hacer fútbol "a sus anchas", porque las tres canchas que tuvo a su disposición estaban anegadas; hubo futbolistas como Dairo Moreno y Robinson Zapata, del Steaua Bucarest, que llegaron el martes de noche, en lugar del domingo de mañana, como estaba acordado; y, por último, todo el país futbolístico lo apunta, Colombia será local en Bogotá, donde siempre le ganó a Uruguay, pero en forma cerrada, en lugar de hacerlo en Barranquilla, en donde en dos Eliminatorias ya tenía ganado el enfrentamiento por goleada al cabo de los 45` iniciales.
Por todo eso, pues, después de estar tres días junto a la selección local, uno se acuerda de aquello de que "cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía" y se pregunta desconfiado: Colombia, ¿es o se hace?
La cifra
1-0 Así ganó Colombia la última vez que jugó contra Uruguay (2000) en Bogotá.