Los errores en el manejo de la fuga de petróleo condicionan a Obama

Derrame. Pospuso todos los temas importantes; BP hace un nuevo intento

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LUISIANA | AFP, ANSA, AP Y EL PAÍS DE MADRID

El cuarto intento por frenar la fuga que inunda el océano a razón de 3 millones de litros de petróleo por día comenzó con errores. Mientras BP pierde millones, el derrame condiciona toda la agenda de Obama, que hoy regresa a la zona.

Los expertos afirman que el flujo de petróleo estaría sellado recién en agosto, aunque hacen sus esfuerzos por taparlo antes y de modo provisorio.

El último intento es el corte del caño principal para inducir el líquido por un embudo que se lo lleve hasta un barco, algo que ya comienza con problemas: la sierra que lo cortaba se atascó, estuvo 12 horas detenida y finalmente lo rompieron con una especie de tijera gigante. El resultado es un corte irregular donde el fluido podría colarse por las rendijas.

El presidente Barack Obama irá hoy, por tercera vez, a la región del Golfo. A la Casa Blanca no se le ocurre otra forma de hacer visible que se involucra personalmente en la crisis: carente de los recursos técnicos necesarios para reparar con garantías una avería ocurrida a 1.500 metros de profundidad, este caso se convirtió en una dramática manifestación no sólo de los límites de la tecnología, sino de los límites de la nación más poderosa que ha conocido la humanidad.

El ambicioso programa de reformas de Barack Obama estaba diseñado, probablemente, para hacer frente a los opositores en el Congreso, a taimados ayatolás en Irán y e incluso a terroristas en las calles. Pero seguramente no estaba preparado para la amenaza de un vertido de petróleo. Esa amenaza, sin embargo, es ahora de tal dimensión que la presidencia de Estados Unidos y toda la Administración están a centímetros de sumergirse en el caos.

La mancha que se extiende en el Golfo de México no es ya el huracán Katrina de Obama; es su Irak, el problema que lo condiciona todo, que lo posterga todo y que emborrona todo. Algunos comentaristas llegaron a llamarlo su Waterloo; otros lo compararon con el desastre de los rehenes de Teherán. De hecho, ninguna iniciativa del gobierno, tanto de orden doméstico como internacional, tiene en estos momentos posibilidades de prosperar. El presidente carece de respaldo y de energías para cualquier otra cosa que no sea detener el vertido.

Acontecimientos muy relevantes, como la entrevista que Obama sostuvo con la gobernadora de Arizona Jan Brewer para tratar el problema de la inmigración ilegal, o el viaje del secretario de Defensa, Robert Gates, a Asia para discutir los graves problemas de seguridad en esa región, se vieron completamente oscurecidos por la crisis en el Golfo. Incluso la guerra con Israel y Turquía, dos aliados estratégicos e indispensables, quedó en un segundo lugar.

Proyectos fundamentales de la agenda de Obama como la reforma migratoria o la reforma energética no pueden ahora sobrevivir en el Congreso. Otros, como la reforma medioambiental que el presidente intentó poner sobre la mesa con motivo de la crisis de BP, son una mera exposición de intenciones sin apenas oportunidad de progresar. Incluso la reforma financiera, que está aprobada por ambas cámaras, podría sufrir algún retraso inesperado. Hasta parecen haber perdido sentido ya los desplazamientos de Obama a las ciudades más afectadas por la crisis económica.

Ante un presidente debilitado por un infortunio como el de la tubería de petróleo, los problemas se acumulan y agigantan. La crisis de Oriente Próximo, las sanciones a Irán, la tensión con China por Corea del Norte, todo se antoja ahora más difícil y lejano.

En el orden interno es aún peor, la crisis del vertido le coincide a Obama con episodios aparentemente menores que hoy se observan como monstruosas amenazas.

El inicio del juicio al ex gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, al que pueden ser citados como testigos figuras relevantes de la Casa Blanca, o la aparición de un segundo caso de soborno político vinculado a la presidencia, siembran el pánico en la avenida Pensilvania de Washington, sede de la Presidencia.

CRÍTICAS. El derrame que forzó la prohibición de pesca en un tercio de las aguas del Golfo también genera cierto pánico en los corredores de la empresa British Petroleum.

La firma adquirió cuentas millonarias en su contra y su presidente Tony Howard admitió que eran "totalmente justas" las críticas por no estar preparada para la emergencia.

Howard comentó que el accidente era de "baja probabilidad y alto impacto" y reconoció: "Lo que es indudablemente cierto es que no tuvimos las herramientas que uno querría tener en su taller".

Además de por la mancha de 24.400 km2, su empresa es responsable por haber vertido unos 4 millones de litros de dispersante para limpiar las aguas. Las críticas llovieron: muchos especialistas ven esto como un arma de doble filo porque el producto puede ocasionar problemas una vez que esté disuelto en el fondo del mar, afectando la vida a partir de los microorganismos.

Ayer la mancha de petróleo estaba apenas a 10 kilómetros de llegar a las concurridas playas de arena blanca del norte de la Florida y los equipos en tierra hacían lo posible por contener la catástrofe. "Debería alcanzar las costas del estado en las próximas horas", anunció un funcionario de la Agencia de Protección del Medioambiente de Florida. Falta poco para que comience la temporada de verano en el hemisferio norte.

Según muestran las imágenes satelitales, todo el petróleo que flota en el mar ocupa un área que es el doble de grande que la isla de Jamaica. Desde el fin de semana es considerada la mayor en la historia de Estados Unidos y la peor catástrofe ecológica del país, aunque la fuga comenzó hace seis semanas: el 20 de abril la planta explotó, mató a 11 personas y, 2 días más tarde, comenzó a inundar todo con petróleo.

Presidente, "furioso", viaja hoy

Para inspeccionar las tareas que se desarrollan en el Golfo de México el presidente Barack Obama, que se dijo "furioso" por la situación, viajará hoy mismo a la zona.

En una entrevista con la cadena televisiva CNN el mandatario aseguró que su viaje es "para asegurarse" de que la petrolera BP, considerada responsable del desastre ambiental, "se haga cargo" de sus responsabilidades.

"Estoy furioso frente a toda esta situación", dijo Obama, al tiempo que atacó con que "alguien no pensó a fondo las consecuencias de sus acciones" cuando se puso en marcha la perforación en la plataforma submarina Deep-water Horizon.

El presidente remarcó que la petrolera BP "es responsable" de pagar los costos del control del derrame y la limpieza de las manchas de petróleo.

De todas maneras, aseguró, "el desastre podría haber sido peor si el gobierno no hubiera reaccionado rápido".

Después de mencionar que se trata de un incidente "sin precedentes", el presidente se mostró a favor de la exploración petrolera off-shore siempre y cuando se haga de manera "segura".

"Ellos tienen una responsabilidad y nosotros debemos encargarnos de manera agresiva de que cumplan con ella", dijo por su parte quien controla las tareas de limpieza en la zona afectada, el almirante Thad Allen. ANSA

Intentos y resultados

INTENTOS: El primer intento por sellar el pozo se realizó con 6 robots que pretendían cerrar la abertura a 1.500 metros de profundidad. Fracasó.

La segunda prueba consistió en tapar el agujero con una bóveda gigante. Las bajas temperaturas en el fondo del mar formaron hielo en la plataforma, que perdió efectividad.

Después quisieron sellar el pozo con barro y cemento: el flujo de crudo tenía una presión mayor a la del tapón.

La nueva esperanza está puesta en la colocación de una suerte de "embudo" que se lleve el petróleo hasta un barco. BP ya hizo el corte en el caño principal pero quedó irregular, por lo cual los auspicios no son buenos.

Muchos creen que la alternativa definitiva llegará en agosto cuando esté listo el nuevo pozo que comenzó a construir para desviar el flujo.

Al tiempo que trabajan por sellar el pozo, hacen lo mismo por limpiar el mar. Colocaron barreras para atraer el crudo y luego filtrarlo, provocaron incendios controlados de la mancha y hasta construyeron cortinas filtradoras con cabellos y material absorbente.

También distribuyeron 4 millones de litros de dispersante.

COSTOS:

El valor de mercado de BP cayó US$ 75.000 millones.

Sus acciones cayeron 16% esta semana.

Lleva invertidos US$ 990 millones en limpieza, subsidios a 4 estados y reclamos de compañías y particulares.

El gobierno le pidió 5 barreras adicionales, con un costo de US$ 360 millones.

Las agencias de calificación financiera Fitch y Moody`s le rebajaron la nota aduciendo riesgos financieros por el derrame: Fitch rebajó de "AA+" a "AA" con perspectiva negativa y Moody`s rebajó la nota crediticia de BP de "AA1" a "AA2" porque la marea "acarrea costos importantes para contenerla y limpiarla así como gastos legales importantes".

El precio del barril de petróleo en la Bolsa de Nueva York, actualmente en US$ 74, cayó US$ 12 desde que comenzó el derrame.

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