La emoción de una historia inolvidable

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Estela Medina es Ethel, la mujer de Norman (J. Graña). Foto: A. Persichetti
{Alejandro Persichetti}

Crítica de "En la laguna dorada", que se estrena hoy en el Teatro Circular.

Ternura, nostalgia, emoción y simpatía son parte importante de En la Laguna Dorada, de Ernest Thompson, una obra de la que Jane Fonda compró los derechos de un texto dramático y se lo regaló a su padre como forma de reconciliación ante una relación desgastada.

En 1981, Mark Rydell dirigió una película homónima adaptando el texto a un guión cinematográfico protagonizado por Henry Fonda, Katherine Hepburn y Jane Fonda: ganó tres Oscar.

Si bien este texto ha sido representado en los grandes escenarios del mundo, no resulta fácil representar una obra cuya película fue tan exitosa y recordada. Sin embargo, Gerardo Begérez apuesta a un texto conmovedor en una versión de Manuel González Gil.

"Con Estela quedamos muy unidos artísticamente después de hacer Sangre joven. Buscando nuevos proyectos ella me sugiere esta obra, a mí me gustó y el Circular se apropió de la producción", contó el director a El País, que adelantó que está preparando un unipersonal con la Medina.

Este trabajo es totalmente distinto a Cocinando con Elisa, el último espectáculo que dirigió Begérez y por el que se llevó el Florencio a Mejor Director. En la Laguna Dorada es un nuevo acierto del director.

La obra cuenta la historia de Ethel (Estela Medina) y Norman (Juan Graña), un matrimonio que lleva casi 50 años veraneando en la Laguna Dorada. En una rústica casa que guarda los secretos y avatares de este amor y la historia de su hija Chelsea (Cecilia Lema), el tiempo transcurre entre juegos, café, galletas, pescas, nostalgia, patos, mosquitos, además de ternura y simpatía, dos características que colman absolutamente toda la obra.

La vida de Ethel y Norman cambiará por completo cuando Chelsea les encarga cuidar a Billy (Ignacio Estévez), hijo de su pareja (Félix Correa). Aunque Norman se ha caracterizado por ser un hombre autoritario y por tener una acidez perfecta, acepta, rendido ante las súplicas de su esposa, de quien está absolutamente enamorado. Billy, un adolescente que aún es niño, será fundamental en la vida de Norman y en la relación de él con su hija, desgastada por el paso del tiempo.

Cuando se tiene en el elenco a figuras como Estela Medina y Juan Graña, ya hay un gran viento a favor.

Y es que sobre las tablas del Circular se podrá ver a una Medina que brilla durante dos horas con toda la experiencia que guarda en algún lugar de su cuerpo, de su voz, de sus ojos, de su corazón, que es tan vital como los jóvenes que la rodean, y que logra con su Ethel tal grado de sensibilidad y ternura que se hace difícil no conmoverse; da gusto aplaudirla de pie y gritarle "bravo Medina".

Graña la acompaña muy bien interpretando a un personaje un tanto frívolo en apariencia, con un perfecto manejo de la ironía, con cierto temor a la muerte y al paso del tiempo, pero que es tan dulce y noble como su esposa.

Juntos son los encargados de guiar el espectáculo y, aunque no es novedad, se lucen con lo necesario y más, es un placer verlos actuar con el "alma".

Los demás integrantes del elenco que los rodean también se muestran sólidos y demuestran estar a la altura de la pareja protagonista. Hay que tener en cuenta que Ignacio Estévez y Andrés Guido son nombres que recién empiezan a aparecer en los escenarios del Circular.

No hace falta decir mucho más sobre esta obra, basta con mencionar que es una historia de amor y que merece ser vista. Y es que, quizás porque es fácil sentir empatía con la historia y con los personajes, la carga emotiva que tiene la obra es enorme. Y, después de todo, ¿qué es el teatro si no es emoción?

EN LA LAGUNA DORADA (****)


Escrita por:
Ernest Thompson. Versión: Manuel González Gil. Dirigida por: Gerardo Bégerez. Escenografía: Rodolfo Da Costa.

Vestuario: Soledad Capurro

Diseño de luces: Leonardo Hualde. Elenco: Estela Medina, Juan Graña, Cecilia Lema, Félix Correa, Ignacio Estévez, Andrés Guido. Dónde: Teatro Circular. Cuándo: Viernes y sábados a las 21:00; domingos a las 19:30.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Estela Medina es Ethel, la mujer de Norman (J. Graña). Foto: A. Persichetti

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