Las redes sociales reflejan lo bueno y lo malo de la sociedad, son como la vida misma. Y lo que se haga en ellas trae consecuencias, como se pudo comprobar en los últimos días.
Como informara El País, el Ministerio del Interior difundió un alerta sobre informaciones falsas de secuestros de niños en Canelones, un episodio que confirma que Facebook puede ser tan útil como perjudicial para echar luz sobre hechos que conmocionan a la sociedad.
El 21 de mayo comenzó a difundirse a través de las redes la supuesta existencia de secuestros de niños, por parte de una red de tráfico de órganos que operaría en distintas zonas de Canelones.
El fenómeno es conocido como hoax o bulo. Se trata de un mito, una leyenda urbana, una broma, o sencillamente una información sin fundamentos que se aprovecha de Internet y de la buena fe de las personas para esparcirse como un virus. No es nuevo ni exclusivo de Uruguay.
El año pasado, el diario peruano América Noticias daba cuenta de "secuestros" similares ocurridos en una zona de Lima, luego que incluso se difundieran fotografías de una pareja que estaría detrás de los ilícitos. El medio de prensa informó que la paranoia se apoderó de usuarios de Colombia, México, Puerto Rico, Chile, Argentina y hasta España, aunque en todos estos países, el delito fue descartado.
El caso de los "secuestros" de niños en Canelones revela que un hoax puede no tener límites.
En la página de Facebook de Oxígeno FM (La Paz), su responsable, Marcelo Palles, ha manejado el tema de estos "secuestros" con cautela, porque las denuncias no han tenido una comprobación empírica. También informó que la Jefatura canaria "puso una orden de servicio para el personal de Radio Patrulla y Policía Comunitaria, para estar en los centros de estudio, entrada, recreo y salida".
Psicosis.
Palles tomó contacto con madres de la Escuela Experimental de las Piedras —colocada como el centro de la preocupación— y autoridades de la Seccional 4ª de Policía, en una reunión en la que se habló del fenómeno y de camionetas que sacan fotos a los niños o tienen "actitudes de secuestro". Después, una usuaria de la red social comprobó que la foto de una camioneta blanca que se viralizó, utilizada por los supuestos "secuestradores", había sido tomada en realidad de una página web de Perú, en la que se hacía referencia a "traficantes de órganos" con disfraces de "monjas y payasos".
"Al fin, la Policía comenzaría a citar a las personas que colocan en las redes informaciones falsas con respecto al tema secuestros, tráfico de niños y más van a tener que explicar responsablemente de dónde salen esas informaciones", escribió Palles en la web.
Pero los comentarios que recibe en su muro de Facebook revelan cómo el fenómeno crece y se distorsiona con cada click. "¿¿¿Qué hay de cierto del niño que secuestraron en cerrillos y encontraron muerto en la cantera de la paz sin sus órganos??? ¡Me enteré hoy y la verdad que me puso re mal!", escribió Dahiana Lautaro.
"¡La madre de una compañera de clase de mi hija fue a hacer una denuncia xq a la niña la siguieron hasta la esquina de la casa y no se la tomaron xq no le creyeron!", comentó otra vecina de La Paz, Rosa Murialdo.
"Definitivamente algo pasa; pararon a un amigo mío y le apuntaron con un arma. Le revisaron toda la camioneta y a él, sólo porque conduce una Fiorino blanca y se estacionó en La Paz por un rato. Hay algo que pasó que nadie quiere decirlo", agregó otra usuaria que se identifica como "La Morocha Álvarez".
Inés Carrizo, que entre sus datos personales dice haber trabajado en "CSI NY", fue más lejos: "Personal de la Seccional 21ª dijo que hay secuestros en el liceo de Viale, en una escuela de La Paz, en el liceo de Las Piedras y un niño fallecido en La Paz".
"¡Ahora sí reconocen que algo está pasando al fin!", opinó otra joven llamada Claudia Martínez
Paola Pereira, una de las madres de La Paz, reaccionó indignada por el tratamiento policial y mediático que se hizo de las denuncias:
"El supuesto niño que apareció muerto sin los órganos en las piedras… Me contaron hoy es cierto. Lo que pasa es que hasta que no le pase a algún importante no les dan importancia".
En tanto, Pribren Falero, una jovencita que estudió en el Liceo N° 2 de La Piedras, informó que "en la escuela 173 de Campisteguy las madres estamos atentas: hoy nos avisaron que también andan por acá".
Otra persona que relató la pesadilla de cualquier madre fue María Castro, quien según su perfil de Facebook estudió peluquería en Las Piedras y pertenece a la "Barra Amsterdam".
"Yo lo estoy viviendo en la escuela Experimental. Ayer un hombre le ofreció caramelo a un compañero de mi hijo; el chico le dijo que no y cuando se dio vuelta lo agarró del cuello y el chico pudo escaparse. Mi hijo lo vio escondido en la huerta; anda encapuchado. A otro niño por el tejido un hombre encapuchado le dijo que la mamá le mandó una barra de chocolate y el niño salió corriendo. Los padres estamos en grupo dando vuelta a la escuela, a ver si vemos algo sospechoso. Los niños están con miedo; la que se está moviendo es la directora de la tarde, la de la mañana me contestó que les estoy produciendo psicosis a mis hijos".
Otra joven madre, Stefy Rovere, aportó un comentario que escuchó en el almacén: "Un cliente dijo que uno de los niños que habían secuestrado apareció con un tajo ya que le habían quitado un riñón!!!! No hay nada claro, gente que dice que sí y otros que no!!"
Responsabilidades.
El jefe de Policía canario, Ricardo Pérez, aseguró que no existen denuncias concretas sobre secuestros y que "solamente hubo un hecho puntual en la Escuela 205 el día viernes 22 donde dos niños, sobre todo uno de ellos, dice haber sido agarrado del brazo por una persona mayor a través de una reja, cosa que no pudo ser corroborada ni por los maestros ni por los profesores de educación física que allí se encontraban".
No obstante, la información que comenzó a correr como reguero de pólvora por el "boca a boca" y las redes sociales disparó la radicación de unas seis denuncias que refieren a niños que dijeron haber sido seguidos por una camioneta de color blanco.
A partir de este episodio, el Ministerio del Interior divulgó varias advertencias sobre las posibles consecuencias de hacerse eco de ciertos contenidos en las redes sociales:
"Existe una responsabilidad social de los involucrados que vuelven viral la información al compartirla sin ahondar en su veracidad. Muchos, bien intencionados; otros, desinformados; otros, simplemente por ignorancia y algunos, con deliberada intención. Las denuncias en las redes sociales deben complementarse con la denuncia policial o judicial, solo así tendrán el agregado principal de la presunción de certeza que hoy carecen".
Internet, una plataforma de Denuncias y amenazas.
En los últimos tiempos, las redes se han convertido en plataforma de graves denuncias, lo cual movió al Ministerio del Interior a lanzar una advertencia: "La difusión de imágenes en las redes de personas acusadas como responsables de un hecho que no fue sometido a la Justicia, puede configurar un delito".
El pasado sábado 9 de mayo, una niña de 3 años recibió un disparo mortal cuando viajaba con sus padres en una moto, en el Cerrito de la Victoria. Dos sujetos, en otro vehículo, dispararon con intención de matar al padre, con el resultado fatal ya descripto. Pocos días después, la madre de la criatura, con todo su dolor, publicó en su página de Facebook la foto de un joven, al que menciona por su apodo (el "Colo") acusándolo de haber sido el autor del asesinato y amenazando con vengarse.
En otros casos recientes, las redes sociales han sido utilizadas para denunciar a personas por violencia doméstica o maltrato animal, difundiendo la fotografía del supuesto agresor y convocando a hacer "escraches" o a tomar represalias.
Otro hecho de sangre reciente, ocurrido en Paysandú, y que culminó con la muerte del joven Gastón Carrizo, hizo que un recluso utilizara su Facebook —desde la cárcel donde está recluido— para jurar venganza. "Me la voy a cobrar; voy por el que le hizo esto".
Luego, se manifestó arrepentido a través de la misma red social.

Secuestros de niños en Las Piedras dispararon el temor y alarma de los padres