Pensamiento positivo y autoestima: cómo transformar tu forma de pensar para mejorar tu bienestar integral

La manera en que interpretas la realidad influye en tu estado de ánimo y en tu autoestima. Aprende a cambiar patrones negativos por una mentalidad más optimista y saludable.

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Hombre pensando.
Foto: Freepik.

La incidencia directa del pensamiento en el estado de ánimo, forma de actuar y reaccionar ante diferentes situaciones está más que comprobada. Parafraseando a Descartes, filósofo y matemático francés: “pienso, luego existo”. El pensamiento positivo es la base del equilibrio psico-emocional de todos los seres humanos. La interpretación que le damos a los hechos y situaciones que vivimos a diario explican nuestro estado de ánimo, grado de motivación y energía.

Solo cuando comprendemos este funcionamiento de la psique y el poder del pensamiento en nuestras vidas, su íntima relación con nuestro bienestar integral, es que realmente comenzamos el camino hacia la gestión y autorregulación emocional. En este sentido, pensar positivamente es mucho más importante de lo que creemos porque impacta e interfiere directamente en cómo nos sentimos y todos los ámbitos de nuestra vida. Es importante que tu entorno también lo sea: rodearte de gente negativa resulta tóxico para tu vida. Si ya identificaste a alguien con estas características, evitá relacionarte o hacelo con menor frecuencia.

¿Cómo se relacionan autoestima y pensamiento? Existe una retroalimentación constante entre nuestra forma de pensar y autoestima. Si esta última es buena y equilibrada, el pensamiento tenderá a ser positivo y optimista, tanto en relación a vos mismo como a tu entorno. Por el contrario, una persona pesimista y negativa presentará baja autoestima. Tenemos que revertir este hábito porque el pensamiento negativo se transforma rápidamente en un hábito y empieza a colonizar todo nuestro cerebro y nuestro estilo de pensamiento, tenemos que cambiar ese patrón y generar un hábito de pensamiento positivo.

Esforzate en cambiar tu forma de pensar, en tener otra visión e interpretación de la realidad, del mundo y de ti mismo. Generá otra actividad que te saque de ese pensamiento circular y casi obsesivo, y transformarlo en un pensamiento mucho más realista.

Autocrítica negativa

La autocrítica es bienvenida siempre y cuando sea constructiva y nos ayude a realizar aquellos cambios necesarios y funcionales a nuestros objetivos. En ocasiones, las personas se critican constantemente o piensan negativamente en relación a sí mismas y sus capacidades. Critican lo que hacen, cómo lo hacen, lo que no hicieron; se sienten poco valiosos o incapaces por no lograr determinadas cosas. En realidad este estilo de pensamiento solo nos hace sentir incómodos y de mal humor, genera ansiedad, preocupación, angustia y frustración, entre otras emociones. Sin ningún lugar a dudas, este pensamiento negativo produce un campo energético a nuestro alrededor que atrae pesimismo y mala vibra en general.

Mujer gesticulando con las manos
Mujer gesticulando con las manos
Freepik

¿Te pasó alguna vez? ¿Qué hacer con esta tendencia negativa? Es fundamental concientizarnos de que la negatividad se trasforma en hábito, instalándose en nuestra cotidianeidad rápidamente. Ese es el primer paso y el más importante: identificalo, detectalo, y cada vez que venga a tu mente tratá de cambiarlo por algo más objetivo y realista.

Al inicio esto puede resultar un entrenamiento cansador, agotador psíquicamente, pero es un proceso y requiere de tu conciencia plena y de tu energía. A medida que avances en el proceso, se instala el hábito positivo. Ahí vas a experimentar y sentir que todo fluye de forma más natural.

La buena noticia es que somos capaces de modificar y cambiar nuestras emociones negativas, como lo hacemos cambiando nuestro pensamiento. La ecuación es sencilla, pensamiento positivo es igual a emoción y a conducta positiva. Por la opuesta, un pensamiento negativo, pesimista, catastrófico va a tener como resultante una emoción y una conducta super negativa y hasta patológica. Esto es conocido técnicamente como el ABC de la perturbación emocional. Gracias a este concepto podemos aprender a gestionar las emociones negativas mediante la modificación del pensamiento negativo a un estilo cognitivo más funcional y adaptativo a nuestros objetivos.

Si bien la clave radica en generar modificaciones, el primer paso siempre es identificar, reconocer y diagnosticar para luego implementar un plan de acción estratégico que nos conduzco al cambio. Cuando digo pensamientos positivos me refiero a objetivos dentro de tu realidad y de tu contexto, no a pensamientos color de rosa ficticios. ¡Sacate los lentes negros que tiñen tu pensamiento y tu vida!

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