Redacción El País
Desviar la mirada durante una conversación es un acto que va más allá de lo superficial. Este comportamiento, que a menudo pasa desapercibido, está relacionado con factores emocionales, psicológicos e incluso culturales, según los expertos. A menudo, este gesto está estrechamente ligado a la incomodidad y la ansiedad.
Las personas que se sienten tensas en una interacción evitan generalmente el contacto visual como una manera de reducir su estrés. Este fenómeno es especialmente común en situaciones de alta presión emocional o al interactuar con desconocidos.
Sin embargo, apartar la mirada no siempre es señal de inseguridad. Según la Psicología, esto también puede estar relacionado con sentimientos de culpa o falta de sinceridad.
Este gesto puede interpretarse como un mecanismo de autoprotección emocional. Un estudio publicado en el Journal of Behavioral Research and Therapy respalda esta idea, e indica que el 85 % de las personas que se sienten vulnerables al hablar de temas personales tienden a evitar el contacto visual.
Desviar la mirada también puede servir para amortiguar la carga emocional en conversaciones difíciles. Puede ser una forma de protegerse emocionalmente en situaciones que en la que uno se siente expuesto o juzgado. Por ejemplo, quienes experimentan ansiedad social pueden evitar el contacto visual para no sentirse evaluados.
¿Tiene algún significado el lado hacia el que miramos? Curiosamente, sí. Según la "teoría de la lateralidad ocular", mirar hacia la izquierda está asociado con recordar experiencias pasadas, mientras que dirigir la mirada hacia la derecha se relaciona con la creatividad o la imaginación.
Es importante no juzgar a quien desvía la mirada al hablar con nosotros, ya que lo más probable es que sea una persona tímida o que nos inspire cierto respeto.
Además, el contexto cultural importa. En las sociedades occidentales, por ejemplo, evitar el contacto visual puede interpretarse como falta de interés o inseguridad, mientras que en culturas asiáticas suele verse como una muestra de respeto.
En resumen, este gesto no tiene un único significado. Desde la incomodidad hasta la necesidad de procesar información o controlar emociones, desviar la mirada es un reflejo de la complejidad del ser humano.