Redacción El País
Picar entre comidas es una costumbre frecuente que muchas veces juega en contra de un peso saludable. Sin embargo, no todos los snacks son iguales. Existen alimentos con alto valor nutricional que, además de aportar energía, pueden beneficiar la salud de múltiples maneras. Entre ellos, los frutos secos ocupan un lugar especial. Y aunque las almendras y las nueces suelen ser los más elegidos, hay otro que merece un reconocimiento mayor: la castaña de cajú.
Un aliado para la piel y las articulaciones
Este fruto seco destaca por su notable aporte de colágeno, una proteína fundamental para mantener la elasticidad y firmeza de la piel. Con el paso del tiempo, la producción de colágeno en el organismo disminuye, lo que favorece la aparición de arrugas y la pérdida de tonicidad.
Gracias a su alto contenido de cobre, las castañas de cajú estimulan la formación de esta proteína, ayudando a retrasar los signos visibles del envejecimiento.
Pero los beneficios no terminan ahí. El colágeno también cumple un rol clave en la salud ósea y articular, ya que contribuye a la regeneración del cartílago y a mantener las articulaciones flexibles. Consumir castañas de cajú regularmente puede ser una estrategia natural para mejorar la movilidad y prevenir molestias asociadas con el desgaste articular.
Fuente de energía y saciedad
A pesar de su alto valor calórico, las castañas de cajú pueden ser un gran aliado en el control del peso. Su combinación de grasas saludables, proteínas y fibra contribuye a una mayor sensación de saciedad, reduciendo la necesidad de consumir otros alimentos en exceso. Esto las convierte en una opción ideal para quienes buscan controlar su apetito sin renunciar a un snack nutritivo y delicioso.
Además, los ácidos grasos monoinsaturados presentes en las castañas de cajú han demostrado favorecer la reducción de grasa abdominal, un factor clave en la prevención de enfermedades metabólicas.

Un impulso para el corazón y el bienestar general
Las castañas de cajú no solo benefician la piel y el peso, sino que también son una excelente opción para el cuidado del corazón. Su contenido en ácidos grasos saludables contribuye a mejorar los niveles de colesterol en sangre, ayudando a reducir el LDL (colesterol "malo") y aumentando el HDL (colesterol "bueno"). Esto puede disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y mejorar la circulación sanguínea.
Por otro lado, son una fuente importante de magnesio y triptófano, minerales esenciales para el sistema nervioso. Mientras que el magnesio actúa como un relajante natural que favorece la relajación muscular y un descanso reparador, el triptófano es un precursor de la serotonina, neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo y el bienestar emocional.
Cómo incorporarlas en la dieta
Versátiles y deliciosas, las castañas de cajú pueden disfrutarse de múltiples maneras. Desde un snack entre comidas hasta como ingrediente en ensaladas, yogures o batidos. También pueden procesarse para preparar manteca de castañas de cajú, una alternativa saludable para untar, o leche vegetal casera, ideal para quienes buscan opciones sin lactosa.
Si bien su consumo debe ser moderado debido a su densidad calórica, incluirlas en la alimentación diaria puede aportar beneficios sustanciales para la salud. Con su capacidad para mejorar la piel, fortalecer las articulaciones, regular el peso y proteger el corazón, las castañas de cajú se consolidan como uno de los frutos secos más completos y recomendables para sumar a la dieta cotidiana.