Dormir con el gato es una costumbre que genera opiniones divididas. Mientras algunas personas consideran que compartir la cama con una mascota proporciona seguridad emocional, compañía y tranquilidad, además de ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, otras advierten que puede perjudicar el descanso. Esto sucede especialmente cuando el felino es inquieto, tiene hábitos nocturnos o suele despertarse y jugar durante la madrugada.
El veterinario Carlos Rodríguez abordó este tema en el programa "Por Fin", de la emisora española Onda Cero, donde señaló que dormir con animales también puede ser una expresión de empatía hacia la naturaleza y el medioambiente. «Las personas que duermen con animales suelen tener una mayor cercanía a la naturaleza y una mayor empatía por el medioambiente», sostuvo el especialista durante la entrevista radial.
Algunas investigaciones indican que compartir la cama con un gato puede generar una experiencia reconfortante y contribuir a fortalecer el vínculo afectivo entre las personas y sus mascotas. También se plantea que los felinos que duermen junto a sus dueños pueden desarrollar comportamientos más cariñosos que aquellos que no comparten ese espacio.
El veterinario colombiano Gabriel García, señala que la relación afectiva con los animales también se extiende al dormitorio. Muchas personas eligen dormir junto a sus perros o gatos porque encuentran en esa compañía una fuente de calor, tranquilidad y afecto.
Sin embargo, el especialista advierte que la ciencia todavía analiza hasta qué punto dormir con mascotas beneficia o perjudica la calidad del sueño. En ese sentido, recuerda que existe una diferencia importante entre descansar acompañado y conseguir un sueño verdaderamente reparador.
Desventajas y precauciones al dormir con un gato
Uno de los principales inconvenientes de dormir con gatos está relacionado con sus hábitos de descanso. Los felinos suelen presentar mayor actividad durante el amanecer y el atardecer, aunque también pueden despertarse y jugar durante la noche. Sus movimientos, maullidos y ganas de interactuar pueden interrumpir el sueño de sus dueños y alterar sus patrones de descanso.
Este comportamiento es particularmente frecuente en los gatos jóvenes, que suelen tener mucha energía y aprovechan cualquier oportunidad para jugar. En ocasiones, sus compañeros de cama se convierten en el blanco de sus juegos, especialmente cuando intentan atraparles las manos, las orejas o los pies mientras duermen.
Otro aspecto que merece atención es la higiene de los gatos y del dormitorio. Por su agilidad y sus hábitos, resulta difícil impedir que estos animales circulen por distintas habitaciones de la casa y se suban a los sillones, los sofás y las camas.
Cuando, además, el gato tiene acceso al exterior, es necesario considerar otros riesgos. Durante sus recorridas puede entrar en contacto con pulgas, enfrentarse con otros felinos o exponerse a agentes infecciosos. También puede regresar al hogar transportando parásitos o microorganismos de manera involuntaria.
Por eso, si se permite que el animal duerma en la cama, es importante mantener una correcta higiene de la mascota, cumplir con el calendario de vacunación, realizar las desparasitaciones periódicas y controlar su estado de salud. Estas medidas ayudan a reducir los posibles riesgos asociados con la convivencia estrecha.
Alergias: por qué no se recomienda compartir la cama con mascotas
Las alergias a los gatos constituyen otro factor que conviene tener en cuenta antes de permitir que el animal duerma en el dormitorio.
Los especialistas en alergología advierten que compartir la cama con mascotas puede aumentar la exposición a los alérgenos de origen animal, que están presentes en las partículas de piel, la saliva y otros residuos biológicos. Estas sustancias pueden acumularse en las sábanas, las almohadas y, especialmente, en los colchones.
La exposición prolongada a estos alérgenos puede desencadenar o agravar síntomas en las personas sensibles, como estornudos, congestión nasal, picazón y molestias respiratorias.
Por este motivo, quienes tienen alergia a los gatos o presentan síntomas compatibles con una reacción alérgica deberían evitar que el animal duerma en la cama y, preferentemente, mantenerlo fuera del dormitorio. Consultar con un especialista permite evaluar cada situación y establecer las medidas de prevención más adecuadas.
En definitiva, dormir con el gato puede ser una experiencia agradable y reforzar el vínculo entre la mascota y su dueño, pero no necesariamente mejora la calidad del descanso. La decisión depende de los hábitos del animal, las condiciones de higiene del hogar y, sobre todo, de las necesidades de salud y descanso de cada persona.