En 2005 creció el número de bebés abandonados en la calle

| En Hogar Retoño lo usual eran 4 recién nacidos. En estos 8 meses los asistentes no dan abasto: la cifra trepó a 20

SIN DATOS. El bebé abandonado el lunes en el Cordón aun no fue identificado y permanece en el INAU. 200x138
SIN DATOS. El bebé abandonado el lunes en el Cordón aun no fue identificado y permanece en el INAU.

El bebé que fue abandonado en la tarde del lunes frente a un complejo de viviendas de Martín C. Martínez y La Paz no fue identificado aún y permanece en el Centro 4 del INAU. De acuerdo a las exigencias del nuevo código del niño y el adolescente (vigente desde setiembre de 2004) en el Pereira Rossell y en las clínicas privadas se toman huellas digitales y plantales de los recién nacidos y las huellas digitales de las madres, explicó a El País la jurista Jacinta Balbela.

Ese archivo debería permitir la identificación del bebé de unos 9 meses que fue dejado en su cochecito y con un bolso que contenía ropas y juguetes.

La criatura estaba en buen estado de salud, algo que no es lo habitual en casos como este.

Desnutrición, sarna y pediculosis son las afecciones más frecuentes en estas circunstancias. También las señales de maltrato. "Los niños que ingresan vienen derivados de Juzgados de Familia por denuncias de la Línea Azul de la Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), o porque constataron malos tratos en algún hospital, o los dejan en la calle, o los dejaron abandonados en el hospital, son múltiples las situaciones", explicó la psicóloga Susana Rapalini, directora de Hogar Retoño.

Lo más frecuente no es el abandono en la vía pública, aunque en lo que va del año se registraron al menos tres casos, según Rapalini. A este centro, que trabaja en convenio con INAU, son derivados habitualmente los bebés de menos de un año que fueron abandonados o retirados a sus padres por la Justicia. Un caso dramático es el de dos bebas gemelas —ahora tienen un año— que son ciegas. Entraron cuando tenían dos meses, una con fractura de clavícula y la otra con golpes en la cabeza.

Hoy atienden 40 niños de menos de tres años. De ellos, tres son nacidos en 2005. En el último año la población de chiquitos se multiplicó: "hasta el año pasado no teníamos más de 4 o 5 recién nacidos al mismo tiempo, ahora tenemos hasta 20", dijo la directora del centro. Otros 29 chicos del hogar tienen entre 3 y 8 años.

Los sueldos de las 85 personas que trabajan en Retoño redondean el 81% del presupuesto de la institución. "Además de pañales, alimentos y atencion médica los bebés necesitan brazos, mimos", indicó Rapalini.

En los casos como el de esta semana, el juez de familia deriva al bebé al INAU y deben investigarse los motivos del abandono, por lo que es crucial la identificación del niño y de algún familiar. A los efectos de la tenencia y la posible adopción debe configurarse antes la figura de abandono. Eventualmente, se determinan responsabilidades penales. El Hogar Retoño trabaja desde hace seis años. Desde entonces sus responsables asisten al deterioro social en todo sentido. "Las familias de origen que veíamos cuando empezamos y nos parecían un desastre, ahora son un lujo; la mayor parte son madres ex Iname y la pasta base ha trastornado todo. Vemos trastornos psiquiátricos, dicapacidades individuales, HIV, situación de calle, promiscuidad. A veces todo junto". Rapalini mencionó algún caso de adolescentes que consumieron pasta base durante todo su embarazo. La psiquiatra del equipo presume que "desde el punto de vista de la salud ese niño va a ser más fragil que otros, aunque no sabemos porque no tenemos experiencia".

CAMPAÑA. Hace algunos meses, el hogar comenzó a publicar avisos para recaudar fondos: "Los niños del Hogar Retoño son los que en algún momento fueron abandonados... en la puerta de una iglesia o en un basurero envuelto en un diario", se lee en un aviso publicado ayer en El País.

Rapalini confesó que a ella misma, el tono de la campaña le chocó. Los resultados la convencieron de que esos mensajes, aunque fuertes, estaban bien pensados.

Tres cartasen Rocha

La mujer que envenenó a su hija de 12 años y luego se quitó la vida de un balazo dejó tres cartas, trascendió ayer en Rocha. Una para su esposo —capataz del establecimiento rural en el que ocurrió la tragedia— otra para su hijo de 17 años y una dirigida al juez. Fany Margot Martínez, de 40 años, tendría una enfermedad terminal señalaron fuentes cercanas a la investigación. Le dio un yogur envenenado a su hija Caterine y después se disparó.

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