En julio de 2022, dos jóvenes hermanos del barrio Conciliación conocidos como el “Chupete” y el “Cabezón” rapiñaron una moto al hijo del excustodio presidencial, Alejandro Astesiano. A ambos delincuentes no les importó que conocían al hijo de Astesiano desde que eran niños.
Al enterarse de la rapiña, Astesiano se subió a un auto y se dirigió hacia el pasillo donde se encontraban el Chupete y el Cabezón. Y, aparentemente, uno de ellos le efectuó disparos.
Poco después, la Policía allanó el lugar con el consentimiento de la madre de los rapiñeros. Dentro de la casa, los agentes encontraron un revólver calibre 38 y una escopeta con caño recortado. La escopeta tenía residuos de pólvora, como si hubiera sido disparada en forma reciente.
El jueves 23, la jueza de 45° Turno, María Noel Odriozola, admitió un proceso abreviado alcanzado entre la fiscal de Flagrancia de 14° Turno, Ana Vallverdú, y el abogado de los dos hermanos imputados, Juan Barca.
En la audiencia, el Chupete y el Cabezón reconocieron ser los autores de la rapiña cometida al hijo de Astesiano.
Finalmente, el Cabezón fue condenado a 23 meses de penitenciaría por tentativa de rapiña, mientras que el Chupete enfrentará 29 meses de cárcel por tentativa de rapiña y porte de armas en lugares públicos.
Barca dijo a El País que, cuando se alcanzó el acuerdo, la Fiscalía dijo que el hijo de Astesiano enfrentaba un momento muy difícil por la prisión de su padre, había perdido peso y temía represalias de los dos hermanos rapiñeros.
Agregó que la defensa del hijo del ex custodio presidencial solicitó llegar a un acuerdo de no agresión con los delincuentes que le rapiñaron la moto.
“Mis defendidos señalaron que nunca habían amenazado al hijo de Astesiano como trascendió en el barrio Conciliación. Este acuerdo es bueno para todas las partes”, explicó al respecto Barca.
Coletazo
Tras ser imputado Astesiano, la fiscal de Flagrancia de 12° Turno, Gabriela Fossati, solicitó la incautación de su celular.
Los chats revelan que un policía de Zona 4 (Cerro, La Teja y barrios aledaños) se contactaba con Astesiano para explicarle cómo debía declarar su hijo sobre la moto que le rapiñaron y que resultó que era robada.
El 15 de julio del año pasado, el policía (que Astesiano tenía agendado en su celular como “S.R. Policía Zona 4”) le mandó un mensaje al excustodio: “A. perdona q t joda pero te aviso por las dudas, recibimos comunicación de la fiscal ahora que tenemos q hacer una novedad por receptación… con el tema de la moto del gurí porque la pericia saltó q ta remarcada!! Decíle a tu hijo q consiga a quien le compró la moto cuando… donde fue, los chats q tuvieron previa a la compra (sic)”. Horas más tarde, el policía le indicó al excustodio: “así q pueda le saco una foto a la declaración y te la mando. Dado a los hechos fue lo mejor q pude arreglarla!! Le tuve q hablar medio firme porque le estaba diciendo lo que decir y titubeaba (sic)”.
En una audiencia, la fiscal Fossati dijo que el policía de Zona 4 había incurrido en un delito de violación de secreto al enviar a Astesiano datos reservados del Sistema de Gestión de Seguridad Pública (SGSP).
Además de “aportarle información”, el policía le pidió a Astesiano si podía interceder para que se realizara su traslado a Rivera. Un exjerarca policial, hoy imputado, efectivizó dicho pase a Rivera.
El miércoles 15, la Justicia condenó al efectivo policial a seis de meses de prisión -a cumplirse en régimen de libertad a prueba- por incurrir en delitos de “revelación de secretos” y “conjunción de interés personal y público”.