narcotráfico

Encontraron más de 500 kg de cocaína en tarrinas en el puerto de Montevideo

Las tarrinas estaban encima de unos pallets, lo que llamó la atención de los inspectores de Prefectura, que procedieron a investigar el hecho.

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Puerto Montevideo
Puerto Montevideo
Foto: archivo

Personal de la Prefectura Nacional Naval incautó más de 500 kilos de cocaína que se encontraban escondidos en tarrinas en el puerto de Montevideo. Por lo reciente de la investigación no se tiene un pesaje exacto, indicó una fuente de la Fiscalía a El País.

Las tarrinas estaban encima de dos pallets, lo que llamó la atención de los efectivos de Prefectura. La presencia de esos artefactos causó mayores dudas cuando no se encontraron registros sobre su origen ni de sus dueños.

Una fuente portuaria dijo a El País que un camión con supuestas provisiones para un buque trajo las tarrinas llenas de cocaína. Agregó que el hecho ocurrió en los muelles públicos.

El cargamento, en caso de haber sido desembarcado en Europa, tendría un valor de comercialización de US$ 17,5 millones. En Colombia, el kilo de cocaína ronda los US$ 1.500.

El caso es investigado por la fiscal especializada en Estupefacientes, Mónica Ferrero y la División de Investigaciones (Divin) de la Prefectura Nacional Naval.

El hallazgo ocurre a pocos días de que la Dirección de Aduanas anunciara la compra de nuevos scanners que operarán en la terminal portuaria, según remarcó una fuente de la Administración Nacional de Puertos (ANP).

La ruta

En los últimos 10 años se intensificaron los cargamentos de cocaína incautados provenientes de Colombia con destino a Europa, al incrementarse los controles en el Caribe, según dijo a El País un investigador policial.

Eso hizo que las bandas comenzaran a “bajar al sur” para poder sacar los cargamentos hacia Europa donde la cocaína obtiene valores impensables en América Latina. Los puertos de “moda” son Zárate (Argentina), Río Grande, Santos y Río de Janeiro (Brasil) y Montevideo.

Según la fuente, ya no existen los grandes carteles de la década de los ochenta y noventa que controlaban toda la “cadena” de comercialización de la cocaína desde su producción hasta su venta final en Europa o Estados Unidos.

Ahora la carga de cocaína parte de Colombia y se dirige hacia el sur por dos rutas: una pasa por Brasil, Bolivia, norte Argentino, Buenos Aires y Montevideo. La otra ruta sale de Colombia, cruza Brasil, Paraguay y arriba a Uruguay.

La fuente policial dijo que las bandas llegan a las respectivas fronteras, entregan el cargamento a otra gavilla y obtienen su paga. Por ejemplo, una banda argentina recibe la carga en los límites con Bolivia y luego se encarga de transportarla hasta Buenos Aires. Y así sucesivamente. En esa operativa hay solo traficantes foráneos, dijo la fuente.

La droga proveniente de Buenos Aires pasa el Río Uruguay en lanchones o en autos que cruzan los puentes de Paysandú, Río Negro y Salto.

Mientras que la cocaína que llega desde Brasil atraviesa por la frontera seca en Artigas, Rivera y Cerro Largo. Los traficantes no dejan de lado ninguna opción: avionetas, camiones y autos particulares.

En el área metropolitana, la cocaína es alijada en distintos puntos y cuando se llega a una cantidad “optima” a juicio del traficante que la llevará a Europa, la carga es trasladada al puerto y colocada en un barco.

La Policía encontró drogas dentro de lugares poco creíbles. En una oportunidad, una banda soldó un tanque debajo de un barco mercante y colocó allí 100 kilos de cocaína. El barco siguió su ruta. Semanas más tarde llegó a un puerto europeo y la droga fue extraída del tanque por buzos.

En otras ocasiones, la cocaína fue disimulada dentro de cargamentos típicos del país.

“Hay que prestar atención a las exportaciones de carne; ya se metieron con la lana y ahora con el arroz”, dijo un operador portuario al enterarse que la aduana de Hamburgo (Alemania) detectó un cargamento de 400 kilos de cocaína en un embarque de arroz que partió desde el puerto de Montevideo.

La Policía alemana define este método de envío de droga como “estafa”, dado que no tienen conocimiento de la operación ni el remitente ni el receptor.

La Policía también detectó que, en ocasiones, los traficantes cargan la droga en botes neumáticos y la llevan mar adentro. La carga de cocaína es embarcada en un buque que se dirige a Europa.

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