Durante casi un año, el nombre de Kevin Morotto apareció en los partes policiales como el objetivo de sucesivas emboscadas. Le dispararon cuando salía de prisión, volvieron a atacarlo mientras circulaba por una ruta de Canelones y, menos de un mes después, una nueva ráfaga de tiros lo buscó frente al Hospital Maciel.
Este viernes, Morotto volvió a quedar en el centro de un operativo policial, pero ya no como víctima. El Departamento de Homicidios lo detuvo en Santa Catalina y lo investiga por su presunta participación en cuatro asesinatos cometidos entre el 3 y el 28 de julio.
La denominada operación Nimrod incluyó 15 allanamientos y la participación de unos 150 policías. Además de Morotto, fueron detenidas otras seis personas. Entre ellas se encuentra un hombre de 26 años al que los investigadores vinculan con uno de los homicidios.
Durante los procedimientos se incautaron cuatro pistolas, cargadores con capacidad para 30 municiones, municiones, drogas, celulares, vehículos y un dispositivo que permite montar una pistola en una estructura similar a la de un arma larga. Una de las motos encontradas había sido denunciada como hurtada.
También se hicieron requisas en distintas cárceles para buscar elementos relacionados con las investigaciones. El operativo estuvo coordinado con la fiscal de Homicidios de 2do turno, Mirta Morales.
Los cuatro homicidios
El primero de los crímenes que la Policía atribuye a Morotto ocurrió el 3 de julio en Primera al Norte y Palmeras, en Maracaná. La víctima, un hombre de 41 años, llegaba a trabajar en una barraca cuando fue atacada a tiros. Los autores se desplazaban en un vehículo blanco y efectuaron al menos diez disparos.
El segundo episodio ocurrió el 18 de julio en Constitución y La Diligencia, en el barrio Independencia. Dos hombres de 53 y 33 años fueron asesinados y un joven de 18 resultó herido en el rostro.
En la escena se encontraron más de 25 vainas calibre nueve milímetros y el vehículo en el que estaban las víctimas presentaba 14 impactos de bala. El hombre de 53 años no tenía antecedentes penales, mientras que el de 33 contaba con cuatro. Los investigadores analizaron si el auto utilizado por los atacantes también había participado en el homicidio cometido días antes en Maracaná.
El cuarto asesinato ocurrió el 28 de julio frente a un centro del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), en Burgues y Pedro Margat.
La víctima tenía 19 años, cumplía un régimen de semilibertad por una rapiña y regresaba de una visita familiar cuando fue atacada. El presidente del Inisa, Jaime Saavedra, dijo entonces a El País que el joven "estaba haciendo las cosas bien" y que se encontraba próximo a recuperar la libertad. "Lo ajusticiaron en la puerta", afirmó.
En el lugar se recogieron decenas de vainas y el portón del Inisa recibió numerosos impactos. El ministro del Interior, Carlos Negro, enmarcó el crimen en una sucesión de represalias entre grupos delictivos. “Un hecho más con la dinámica de la revancha entre grupos, deudas, venganzas recíprocas”, dijo.
La Policía sostiene que reunió evidencias que vinculan a Morotto con los cuatro asesinatos.
Antecedentes desde la adolescencia
Morotto tiene 27 años y es oriundo de Santa Catalina. Posee antecedentes por rapiña, hurto agravado, receptación, disparos y delitos relacionados con la tenencia de armas.
Comenzó a ser indagado durante la adolescencia. A los 15 años fue investigado por episodios de hurto y rapiña y a los 16 apareció por primera vez en una investigación de homicidio. Se le atribuyen unas 24 indagatorias policiales, seis de ellas vinculadas con asesinatos.
Su última condena fue dictada en marzo de 2025. Morotto fue enviado a prisión durante seis meses por delitos de disparos y porte de armas de fuego en lugares públicos, además de violencia privada.
En setiembre de 2025 recuperó la libertad. Lo que ocurrió en la puerta de la cárcel fue el comienzo de una sucesión de ataques que, por su planificación y poder de fuego, alertaron a los investigadores.
El 24 de ese mes, Morotto salía de la Unidad Nº 4 —el ex Comcar— después de cumplir su condena. Un amigo lo esperaba en un auto en el estacionamiento.
Tres personas llegaron en otro vehículo. Mientras una manejaba, las otras dos dispararon con armas automáticas. Morotto recibió balazos en el pecho y la espalda y quedó gravemente herido. Su acompañante fue baleado en un brazo.
El auto utilizado por los atacantes apareció incendiado en la calle Edgar Allan Poe, cerca de Anatole France, en la zona oeste de Montevideo.
Dieciséis días después, un primo de Morotto, de 33 años, fue asesinado en Maracaná. El hombre se encontraba en la intersección de Calle de la Vía y 17 Metros cuando le dispararon desde un auto rojo. Los investigadores manejaron desde el comienzo la posibilidad de que el crimen fuera una represalia relacionada con el ataque frente al ex Comcar.
El segundo atentado directo contra Morotto ocurrió el 20 de julio de este año, cuando viajaba con otras personas por la ruta 74, en Canelones. Los atacantes efectuaron más de 50 disparos y el vehículo recibió más de 30 impactos. Cuatro personas resultaron heridas y Morotto volvió a quedar en estado grave.
Tres semanas después, el 11 de agosto, intentaron matarlo frente al Hospital Maciel. Morotto había concurrido para recibir atención por las heridas del ataque anterior. Los agresores conocían sus movimientos y lo esperaron en dos vehículos.
La nueva balacera dejó cerca de 20 vainas en la zona y dos autos ajenos al episodio recibieron impactos. Morotto logró escapar sin ser herido.
Uno de los vehículos utilizados fue abandonado en La Teja. El segundo apareció oculto en Los Bulevares. Cerca del auto se encontraron una capucha y una campera. La zona donde fue localizado está próxima a Anatole France, el mismo corredor en el que había aparecido incendiado el vehículo usado en el atentado frente al ex Comcar.
Luego de ese tercer ataque, una fuente policial dijo a El País que a Morotto “lo vienen buscando desde hace tiempo”.
El grupo de Santa Catalina
Un relevamiento realizado por El País sobre los grupos criminales de Montevideo ubicó en Santa Catalina una estructura conocida por el apellido Morotto. Las fuentes consultadas entonces indicaron que varios ataques y asesinatos ocurridos en el oeste estaban siendo analizados como parte de enfrentamientos y represalias entre grupos.
La Policía también presumía que el doble homicidio de Independencia podía estar relacionado con uno de los atentados sufridos por Morotto. El operativo realizado este viernes muestra que los investigadores avanzaron sobre esa hipótesis.
Otra línea de investigación surgió durante 2025, cuando se comenzó a analizar si Morotto había ordenado ataques mientras estaba preso. Las requisas realizadas este viernes en varios centros penitenciarios vuelven a poner el foco sobre posibles comunicaciones de su banda desde las cárceles.