MEC sancionó con observación al director de Espectáculos del Sodre: no halló acoso laboral, sí "mal relacionamiento"

Mahía resolvió que "resultó plenamente acreditado el mal relacionamiento y las dificultades de gestión" de Fernando Couto "hacia sus subordinados e incluso hacia la jerarquía"; no hubo acoso laboral hacia denunciantes

Fernando Couto
Director de Espectáculos del Sodre, Fernando Couto.

El director de Espectáculos del Servicio Oficial de Difusión, Representaciones y Espectáculos (Sodre), Fernando Couto, recibió una sanción de observación “con anotación en el legajo funcional” tras la denuncia por acoso laboral presentada contra él en marzo de 2025. Sin embargo, tras un año y medio de estudio del caso, la resolución firmada por el ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, a la que accedió El País, indica que el sumario administrativo realizado concluyó que “no se configuró una hipótesis de acoso laboral, sino una de mal relacionamiento y de dificultades de gestión del sumariado hacia sus subordinados e incluso hacia la jerarquía y agentes externos”.

Con una larga carrera en este organismo público, donde ingresó por concurso en 1985 al Ballet Nacional, Couto es funcionario de confianza del consejo directivo de la institución, igual que había sucedido en el gobierno anterior. Es director de Espectáculos y, según se desprende de su cuenta de LinkedIn, hasta diciembre pasado fue director general de Auditorios del Sodre, así como director del Auditorio Nelly Goitiño y Auditorio Vaz Ferreira del Sodre. Y tiene además una amplia trayectoria en el Carnaval y en la música tropical. Dirigió y participó en conjuntos como Uruguay Show, Los Gaby’s, Fantasías, Zingaros, Dundee’s, y Crazy’s pero sobre todo ganó cinco primeros premios con la revista Magazine. También cantó en Karibe con K.

El 13 de marzo de 2025 el consejo directivo del Sodre recibió una denuncia por acoso laboral contra él, presentada por escrito por una funcionaria del auditorio Adela Reta que mencionó actos supuestamente hostiles y reiterados en su contra. En esa nota, a la que el año pasado accedió El País por fuentes lejanas a la propia involucrada, se afirma que la situación era “insostenible” y que afectaba al funcionamiento del teatro debido al “comportamiento y forma de trabajo” del director. Agregaba que era “imposible” la convivencia y el trabajo en equipo.

El mismo día fue presentada una carta de tenor similar por parte de otra funcionaria del auditorio, quien respaldó la denuncia original. Y unos días después tres directores artísticos del Sodre presentaron nota con detalles sobre la existencia de supuestos malos tratos y hostilidades del mencionado funcionario, según confirmó El País.

Auditorio Adela Reta del Sodre
Auditorio Adela Reta del Sodre.
Foto: Gerardo Pérez.

En aquella nota presentada el 13 de marzo la funcionaria puso ejemplos de la “preocupante” relación laboral directa con el denunciado. Algunos de ellos: reiterados correos electrónicos sin respuesta, que “a veces pasa una semana entera sin que me hable”, “en muchas ocasiones me gritó y me dijo que yo no sé los procedimientos de trabajo y que me falta conocimientos, no como él”, “tengo que soportar muchos reclamos y enojos por muchos llamados, pedidos, comunicaciones que me hacen directamente, ya que de su parte no hay respuesta”, “he tenido que soportar comentarios de dónde estaba, por qué iba a comprar comida en vez de pedirla para no salir, por qué estaba fuera de la oficina (yo estaba solucionando problemas y continuamente voy por todas las áreas, salas)”, “un día fui a ver un ensayo del ballet en la mañana, por eso silencié el celular y cuando volví me dijo por qué no estaba en la oficina y que ver el ensayo no era mi trabajo”, “hace meses estoy intentando tener una reunión para poder ver calendario y avanzar pero nunca pude”.

La carta de la otra funcionaria, que se sumó a la denuncia, decía que desde la llegada de Couto como director y en particular durante el último año “se han dado situaciones hostiles que generan un clima de trabajo de tensión e incomodidad” que es “bastante generalizado”. Entre los ejemplos mencionó que no hay “trabajo en equipo” sino individual, que tiene una forma de responder “agresiva o a la defensiva” que él argumenta es “pasional”, que no responde mails ni mensajes telefónicos lo que “retrasa el trabajo” y que se ausenta en jornada relevantes.

En marzo de 2025 el consejo directivo del Sodre envió las denuncias y las cartas a la comisión de acoso moral laboral que funciona en el MEC, integrada por dos representantes de la administración y dos representantes de la coordinadora de sindicatos. También decidió que, mientras el tema se investigaba, Couto no trabajaría en su oficina en el auditorio Adela Reta para evitar el vínculo directo con los denunciantes, y le pidió que concurriera a trabajar al Auditorio Nelly Goitiño. Esta decisión se modificaría unos meses después y Couto volvió a trabajar en el mismo sitio con la denunciante principal.

Las conclusiones de la denuncia contra Couto

El funcionario instructor fue el abogado Aldo Álvarez, encargado del área jurídico notarial del MEC. La resolución firmada por Mahía el 23 de julio, que obtuvo El País mediante una solicitud de acceso a la información pública, dice que se verificó la comisión de una falta administrativa y por eso se aplica una sanción de observación con anotación en el legajo funcional. Se trata de una medida disciplinaria de carácter leve que formaliza una advertencia o llamado de atención por escrito a un funcionario público debido al incumplimiento de sus deberes funcionales.

Se supone que tener un antecedente negativo puede perjudicar las chances de ascenso en concursos internos de méritos, entre otras consecuencias.

El ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, dialoga con la prensa en el Palacio Legislativo.
Ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía.
Foto: Estefanía Leal.

La resolución dice que “si bien se consideró la postura mayoritaria” de la comisión de acoso laboral “referida al aspecto subjetivo del acoso en lo que al denunciante implica o la cuestión de que tales situaciones generalmente se verifican en ámbitos que no son públicos, se entendió que ello no constituye per se una presunción de la veracidad de los hechos denunciados, sino que debe estarse a lo que surja efectiva y fehacientemente acreditado al respecto” porque “más allá del derecho del denunciante debe también tutelarse el del denunciado”.

La instrucción “no encontró pruebas que acreditaran con la suficiencia requerida que el sumariado hubiera acosado laboralmente a la denunciante”. Pero dice que “sí resultó plenamente acreditado el mal relacionamiento y las dificultades de gestión del sumariado hacia sus subordinados e incluso hacia la jerarquía y agentes externos”. Se trata de comportamientos “que deben considerarse incluidos dentro del objeto del sumario, en tanto su hallazgo deriva de los hechos denunciados”.

El protocolo interno del Ministerio de Educación y Cultura toma la definición de Ana Sotelo Márquez en su publicación Acoso moral laboral desde la perspectiva de los derechos humanos fundamentales, que dice que “se entiende que existe acoso moral en el trabajo toda vez que estamos ante hechos, actos u omisiones reiterados o no del empleador o de cualquiera de sus dependientes, por los cuales se configura la violación del derecho a la dignidad, derecho a la integridad moral, a la intimidad, a la imagen, a un medio de trabajo adecuado; mediante maltrato, injuria, amenaza, hostigamiento o cualquier otro tipo de conducta degradante produciendo un daño”.

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