Al observar el paisaje urbano, es cada vez más común notar el impacto del picudo rojo en las palmeras de la ciudad, ya sea por la ausencia de sombras en las avenidas, por los troncos ya desprovistos de hojas o por la huella de un círculo abierto en el suelo.
Según números de la Intendencia de Montevideo, ya se retiraron unas 1.500 palmeras desde que empezó la plaga en 2022. En las últimas semanas se talaron varios ejemplares en el Parque Rodó; en simultáneo, la Escuela Brasil vio también cómo sus palmeras eran retiradas. En avenidas como Bulevar Artigas y Juan Carlos Blanco ya se perdieron varias hace tiempo.
¿Esto significa que no se está llegando a inmunizar a tiempo a las palmeras?
Dos de las empresas que trabajan en el rubro, Proarbol y Equitec, tienen miradas opuestas sobre una herramienta muy extendida en la ciudad. Se trata, a grandes rasgos, de un tipo de endoterapia, un tratamiento en el tronco de la palmera. Otro tipo de medida preventiva, pero sin afectar al tronco, es la ducha del follaje.
Respecto a la endoterapia, en Montevideo se usan dos métodos. Está el de la piqueta o cánula fija: lo que se hace es ingresar 12 o 14 mililitros de insecticida, o incluso menos, en cada ejemplar, según se explicó desde la comuna. El otro es el sistema, en tanto, implica la inyección de baja presión, conocido como Fertinyect. Este permite dosis de insecticida dos o tres veces mayores a las de la piqueta.
Empresas enfrentadas
La mirada sobre cuál es el mejor procedimiento varía dependiendo de la empresa consultada.
Proarbol recientemente ganó una licitación del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) para trabajar en hasta 2.000 palmeras al sur del Río Negro. Además, ya ha trabajado en la Rambla, en la Avenida Sosa y en el Club de Golf.
Andrés Vernengo, fundador de la empresa, dice que el sistema de piqueta directamente no debería calificarse como endoterapia, ya que es un “sistema de infusión”.
En el mismo sentido que lo que indicaba la intendencia, señala que con este modo se aplica un “volumen muy bajo” de insecticida. En Proarbol, en cambio, usan el método de presión moderada.
“Dentro de la piqueta entran 12 mililitros. Son 36 mililitros porque le ponen tres piquetas. Nosotros aplicamos entre 150 y 200 mililitros”, explica Vernengo. Detalla que eso permite que haya una dilución mayor, que la mezcla de químicos se asemeje más a la savia de la palmera y que esta lo pueda absorber bien. Además, sostiene que con este método se puede usar una variedad mayor de insecticidas.
“Hoy en día estamos inyectando tres insecticidas diferentes en un tratamiento solo. En el sistema por piquetas solo se puede poner un insecticida aprobado en el mercado”, continúa.
Vernengo dice que de las empresas que tienen contratos para trabajar en Montevideo, la única que no usa piqueta es Proarbol y lamenta que justamente sea la menos contratada.
Una de las empresas que aplica este método es Equitec. “La confusión que siempre sucede es que se ve a la piqueta como la culpable”, dice el director de la empresa, Gerardo Grinvald.
“Cuando vamos a clavar el clavo y nos sale torcido le echamos la culpa al martillo, pero en realidad es la mano la que martilló”, explica.
Entre las virtudes que encuentra al método de la piqueta, que funciona con gravedad en lugar de presión, es que es menos invasivo. “Es un sistema muy respetuoso; pretende evitar las repetidas perforaciones”, dice Grinvald y subraya que es importante porque las palmeras deberán ser tratadas durante muchos años.
“La plaga no va a desaparecer de inmediato. En Europa ya van 27 años. Si queremos preservar ese patrimonio vegetal tenemos que hacerlo sin causarle daño en el camino”, argumenta Grinvald, y explica que el tronco de la palmera es un órgano fundamental para la planta. “Si le hacemos daño y lo volvemos a perforar repetidamente, no tenés un tronco, tenés un colador”.
Y cerró: "Lo que ha sucedido en el mundo entero es que se adoptan los sistemas de endoterapia arbórea a la palmera, por una necesidad puntual, pero más que nada por desconocimiento".
¿Palmeras discriminadas?
La intendencia aplica solo la endoterapia en las palmeras de la especie Phoenix canariensis. A las otras especies, como las Washingtonias, las butiá y las pindó, solo se les aplican baños de insecticida en sus follajes.
Según explicaron desde la intendencia, esto se debe a que las Phoneix son hasta diez veces más vulenrables al picudo rojo que las otras.
Pero Vernengo no es correcto "discriminar". Y ahonda: "Tenemos un mix en Montevideo de palmeras. Las Phoenix canariensis son las predilectas del picudo rojo, pero cuando se empieza a quedar sin ella, empieza a atacar otras especie de palmera. No se va a quedar sin comer".
"Por eso que estamos viendo muchos ataques en Washingtonia, en butiá, y en menor medida, en pindó", concluye.