Con información de La Nación/GDA
Las hermanitas Delfina y Pilar Hecker, de 1 y 5 años, desaparecieron en medio del temporal que azotó a Bahía Blanca el viernes 7 de este mes. Los rastrillajes en su búsqueda, encabezada por cuerpos especializados de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y personal de bomberos, no cesaron durante los últimos diez días, pero sin embargo todavía se desconoce su paradero.
A dos semanas de este hecho, los investigadores iniciaron los primeros rastrillajes por mar, con intervención de la Prefectura Naval, la Armada Argentina y personal de Gendarmería.
Según informó la agencia Noticias Argentinas, el pasado viernes agregaron a la búsqueda una tecnología que "que consiste en un sonar que detectaría la presencia de objetos también por debajo del mar" al generar imágenes del fondo marino.
Las hijas de Andrés Hecker y Marina Haag, desaparecieron el 7 de marzo, cuando viajaban con sus padres con la intención de escapar de las inundaciones por la ruta 3. Iban en un Gol Trend hacia el domicilio de unos familiares, en la localidad de Mayor Buratovich, un pueblo del partido de Villarino, cuando el auto familiar perdió el control.
Precisamente allí, a la altura de General Cerri, se focalizaron los primeros operativos para hallar a las niñas, en las lagunas que se formaron tras la tormenta en el acceso a esa localidad, situada a unos 15 kilómetros al sudoeste de Bahía Blanca. En esa misma zona, se halló el cuerpo de Rubén Zalazar, un chofer de Andreani que murió al ser llevado por la corriente tras intentar rescatar a las dos chicas. Pero de ellas nada se sabe aún.
En un intento por reorientar los rastrillajes y obtener algún resultado positivo, el pasado martes los padres de las hermanas mantuvieron una reunión que se extendió por alrededor de una hora y media con autoridades judiciales y policiales en un oficina móvil del Comando de Operaciones Especiales (COE), situada en el acceso a General Cerri.
Las conversaciones tendieron a reconstruir al detalle la secuencia de hechos que condujeron a la desaparición de las chicas, para poder establecer cuál habría sido su destino luego de haber sido arrastradas por la fuerza de la inundación junto con Zalazar.
Luego, los padres salieron y volvieron a intercambiar conversación con todos los actores involucrados en la búsqueda de sus hijas al pie de la oficina móvil, desde donde se dirigieron a la zona donde estuvieron focalizados hasta el momento los rastrillajes: se trata del punto donde quedó atrapado el vehículo familiar, en un sector de vías desplazadas del terraplén, a un costado del kilómetro 701 de la ruta 3, donde ahora ya el agua bajó.
Todavía se observan allí el Gol Trend de la familia Hecker, cercano a las vías; separada por unos 500 metros, la van de Andreani que manejaba Zalazar y, en el medio, un tercer vehículo volcado, cuyo conductor también falleció.
Una avanzada de dos agentes especializados en rescates se dirigieron a pie en dirección al vehículo de Andreani, mientras se aguardan los siguientes movimientos guiados por el relato de Hecker y Haag. A continuación, la comitiva se movió hacia el lugar donde fue recuperado el cuerpo del chofer de Andreani, la víctima número 16 del devastador temporal.
La segunda escala de esta reconstrucción llevó a todo el grupo hasta el camino de acceso a General Cerri. Unas 30 personas se posicionaron frente a un curso de agua donde, a 200 metros de esa calzada, se encontró el cadáver de Zalazar. Allí estuvieron casi una hora. Junto a los papás de las nenas estaban autoridades policiales, judiciales y algunos expertos, entre ellos el ingeniero Juan Carlos Schafer, bahiense y considerado como quien mejor conoce la cuenca de la región.

Con el aporte de este y otros profesionales, durante estos últimos días, se trabajó sobre una posible derivación de las niñas arrastradas por una correntada de agua que, por ejemplo, allí donde quedó el automóvil en el que viajaban fue capaz de arrastrar más de 200 metros un camión con acoplado y, unos kilómetros más adelante, casi una decena de contenedores de los que se transportan en barcos.
Entre el sector en el que se encontró el cuerpo de Zalazar y la salida al mar, a la altura de Ingeniero White, hay unos 2500 metros. Desde donde estaban posicionados los papás de las niñas, la fiscal y demás autoridades se veía con claridad a grandes buques en rada del puerto bahiense. El agua de la inundación del casco urbano drenó siempre en sentido al frente marítimo de este distrito y hacia allí, durante estos últimos diez días, se concentró el rastrillaje.
Los días anteriores, mientras aún en la zona permanecía el agua acumulada, la búsqueda avanzó con kayaks y a pie, paso a paso, con las piernas sumergidas hasta las rodillas, para tratar de alguna señal de las menores. También se utilizaron drones de la policía, que rondaban capturando imágenes.
Qué se sabe hasta ahora
El viernes 7, en medio de la inundación, el Gol Trend perdió la autonomía y comenzó a tener filtraciones de agua. “Se les quedó el auto y pidieron ayuda. Estaban sobre la ruta, con el campo a los costados, y la corriente arrastró al auto por lo menos a lo largo de 2000 metros”, detalló oportunamente el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso. “Imaginate que estás en la ruta 2 y viene un tsunami y te lleva”, sumó.
La familia fue auxiliada por Zalazar, que conducía por la zona con su camioneta laboral. “El chofer cargó a las niñas y apenas segundos después fueron arrasados por la corriente”, afirmó el funcionario provincial.
“Al papá de las nenas lo vieron otros camioneros cuando corría, semidesnudo entre el agua y por la banquina, pidiendo ayuda y gritando ‘Las nenas, las nenas’, contó a La Nación Silvio Madarieta, un camionero que estuvo en la zona. La madre logró escapar a pie y en medio de campos anegados. El matrimonio se reencontró luego y recorrió todos los centros de evacuación, sin novedades de las menores.