LAS CRISIS QUE GOLPEAN AL GOBIERNO DE TEMER
El Ejército custodió a los camiones que no adhirieron al paro del transporte.
Brasil inició ayer jueves su lento camino hacia la normalización del abastecimiento de supermercados y estaciones de servicios, tras la huelga de camioneros y la efímera paralización de los sindicatos petroleros. Sin embargo, estos conflictos, que mostraron un debilitado gobierno de Michel Temer, agitaron el debate sobre la intervención de los militares ante las crisis que los políticos no pueden controlar.
Los gobiernos brasileños suelen llamar a las fuerzas armadas para ayudar cuando algo anda mal, por lo que no sorprendió en estas dos semanas ver a soldados desplegados durante la huelga de camioneros que paralizó al país.
La diferencia, esta vez, fue oír llamados a favor de una intervención militar.
Los camioneros iniciaron su protesta el lunes de la semana pasada por reclamos contra el aumento continuo del precio del diésel. Los bloqueos de carreteras provocaron un desabastecimiento general de gasolina, insumos industriales y alimentos.
Aun así, la huelga contó con gran apoyo popular y permitió expresar un fuerte descontento por la situación económica y la corrupción.
Después de la sorpresa inicial ante la amplitud de la huelga, el reflejo de Temer fue llamar a las fuerzas armadas para escoltar a los camiones que no adherían a la movilización para atravesar los bloqueos.
Pero lejos de estar molestos con la llegada de las tropas, muchos huelguistas los recibieron con pancartas clamando "Intervención militar ya!".
"Intervenção já!", equivale a pedir el retorno de la dictadura militar que gobernó Brasil de 1964 a 1985, o al menos un golpe de Estado seguido de elecciones. El llamado aparecía hasta ahora en actos de algunas corrientes de derecha en manifestaciones contra la corrupción. Esta vez tomó protagonismo durante la huelga.
Incluso corrió un rumor en WhatsApp de que una disposición constitucional autorizaba una intervención militar si la huelga se extendía más de siete días y seis horas hábiles. El supuesto plazo se cumplió el martes y la huelga siguió.
"Es un sentimiento que va creciendo en la población, que ve en los militares una solución para el problema nacional", dijo el general Augusto Heleno al diario Folha de S. Paulo. Pero el oficial, excomandante de la misión de la ONU en Haití, insistió en que las fuerzas armadas "no pretenden ni buscan" un golpe de Estado. Sin embargo, destacó que el Brasil de la época de la dictadura es visto ahora como "un país más organizado, donde la gente tenía una vida mejor". "No estoy diciendo que era así, pero es la imagen que mucha gente tiene", aclaró.
Los brasileños se han acostumbrado a ver a los militares entrar en escena cuando otras instituciones fallan.
En Río de Janeiro, las personas no pestañean cuando ven soldados en uniforme de combate. Durante los Juegos Olímpicos de 2016, los militares se ocuparon de labores de seguridad. Con el mismo objetivo han vuelto a las calles varias veces desde el año pasado, para vigilar desde la playa de Copacabana hasta las favelas donde el tráfico de drogas manda.
Un paso suplementario se dio este año, cuando Temer decretó la intervención militar del área de seguridad de Río, designando a generales al frente de la Policía, del cuerpo de Bomberos y de otros servicios de emergencia, argumentando que los civiles fallaron en la lucha contra el crimen.
Pero no se trata solo de traer la ley y el orden. Cuando Brasil atravesaba la crisis del virus de zika en 2016, antes de los Juegos Olímpicos, también fueron los militares quienes salieron al rescate, yendo de casa en casa para erradicar los mosquitos en las áreas de riesgo.
Jair Bolsonaro, que figura en segundo lugar detrás de Lula da Silva en las encuestas para las elecciones de octubre, ha expresado nostalgia por la dictadura, pero no manifestó su apoyo a los camioneros que pedían la intervención militar, diciendo que la derecha nostálgica de aquellas épocas debía llegar al poder por el voto, y no mediante un golpe de Estado.
Aunque el tema no caló, los llamados fueron suficientes para llevar a la presidenta de la Corte Suprema, Carmen Lúcia, a decir el miércoles que la democracia es el "único camino legítimo".
Liberan camiones uruguayos en frontera
Hoy viernes se liberarán los camiones con carne bovina uruguaya que están parados en la frontera del lado brasileño. Los de frontera no se pudieron liberar ayer jueves porque era feriado en Brasil. La huelga de los camioneros que sacudió a Brasil golpeó seriamente el comercio de Uruguay con ese país. Operadores locales dijeron a El País que la situación afectó el abasto de carne bovina importada, producto que sirve como regulador de precios; además faltaron algunos cortes de cerdo. Tampoco salieron productos uruguayos. Solo un exportador de carne bovina hacia Brasil tenía trancados unos 12 camiones.
Temen un colapso en la industria avícola por falta de alimentos
La industria avícola brasileña sacrificará 24 millones de pollos al día si los proveedores no pueden conseguir alimentos debido a una huelga de camioneros que terminó ayer, y el gobierno tendrá que rescatar a los productores más afectados, dijo el ministro de Agricultura, Blairo Maggi.
Brasil, principal exportador de pollo del mundo, podría sufrir un colapso en el sector avícola si se sacrifican los 1,2 millones de aves que son claves para la cría, sostuvo Maggi, quien destacó que la industria tardaría al menos dos años en recuperarse si eso sucede. "Si perdemos esas aves, perdemos toda capacidad de recuperación", informó el ministro.
La huelga de los camioneros que duró 11 días por los altos precios del combustible ha golpeado con dureza a la economía de Brasil, generando escasez de combustible y alimentos y frenando las exportaciones de soja, carne de res y automóviles.