La deforestación en la Amazonía brasileña en abril disminuyó 68% respecto al mismo mes del año pasado, según cifras oficiales de Brasil que dan cuenta del mejor resultado desde el inicio del mandato de Lula da Silva.
En el cuarto mes del nuevo gobierno, que prometió acabar con la deforestación en la selva tropical, el área destruida fue de 328,71 km2, de acuerdo con el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE).
Esto representa una reducción de 68% respecto a los 1.026 km2 deforestados en abril de 2022, último año de gobierno del exmandatario Jair Bolsonaro.
Este punto es clave para la concreción del acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE), que fue firmado en 2019 pero al que el bloque europeo adicionó una nota de exigencia ambiental, que los miembros del Mercosur deberán cumplir si quieren avanzar en esa línea.
“Hay señales de mejora en la Amazonía”, dijo Daniel Silva, especialista en Conservación de la ONG WWF Brasil. “Los últimos cuatro meses apuntan una reducción de 40% respecto al mismo período del año pasado (...) Son informaciones positivas, pero para afirmar que hay una tendencia de reducción tenemos que esperar a que llegue el período de mayor deforestación”, normalmente a partir de julio, añadió el especialista.
Silva alertó en cambio sobre el bioma del Cerrado, una sabana tropical de enorme diversidad ubicada al sur de la Amazonía, que en los primeros cuatro meses registró un aumento de 60% de la deforestación, por lo que se requiere especial atención y medidas por parte de las autoridades.
Expertos aseguran que la destrucción en la Amazonía se debe principalmente al avance de las granjas y los usurpadores de tierras que talan la selva para ganadería y cultivos. Luego de cuatro años de gobierno bolsonarista, que según expertos debilitó regulaciones y organismos de protección ambiental, Lula prometió hacer de la preservación de la Amazonía una prioridad y poner fin a la deforestación ilegal para 2030.
El presidente estadounidense, Joe Biden, también anunció una donación de US$500 millones para el fondo ambiental de Brasil, que deberá ser aprobado en el Congreso.
CON INFORMACIÓN DE AFP