DIGITALIZACIÓN
Hoy en día el euro constituye el 20% de las reservas de divisas del mundo (en comparación con el 60% del dólar).
Los cajeros automáticos de laUnión Europeaempezaron a distribuir, hace exactamente veinte años, los primeros billetes en euros, una divisa que, no sin dificultades, logró consolidarse y hoy forma parte de la vida cotidiana de 340 millones de ciudadanos comunitarios.
“Se trata de un verdadero éxito europeo, (...) una moneda fiable, dinámica y sólida”, aseguró ayer el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.
Imaginado en la década de los setenta como un instrumento de integración, que aspiraba a facilitar las transacciones comerciales y competir con el dólar, el euro entró en el comercio físico el 1 de enero de 2002, lo que obligó a los habitantes de los doce países inicialmente miembros de la Unión a abandonar su moneda nacional.
Los alemanes, por ejemplo, tuvieron que renunciar a su amado marco por una nueva moneda con una tasa de conversión simple (dos euros, un marco), pero otros, como los franceses, los españoles o los italianos debieron acostumbrarse a multiplicaciones más complejas. Desde 2002, siete países europeos adicionales han adoptado el euro (Chipre, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovenia, Eslovaquia y Malta). Y Bulgaria, Croacia y Rumanía, miembros comunitarios, deberían unirse al club en los próximos años.
Hoy en día el euro constituye el 20% de las reservas de divisas del mundo (en comparación con el 60% del dólar). Líderes como Marine Le Pen o Matteo Salvini, que durante un tiempo promovieron la salida del euro, han abandonado esa demanda.
Para continuar ampliando su influencia, el euro ahora sueña con hacer realidad sus ambiciones geopolíticas y asegurar su futuro en la arena digital. “Un euro digital podría abrir nuevas perspectivas en términos de investigación e innovación”, dijo Michel.