Redacción El País
En el año 2023, se presentaron 91 solicitudes de empresas para ingresar en concurso de acreedores, lo que significó una baja del 7,1% en comparación con el año anterior, cuando se habían registrado 98 solicitudes.
Los datos elaborados por la Liga de Defensa Comercial (Lideco) -a los que accedió El País-, reflejaron que de las 91 solicitudes de concursos de acreedores a entidades con actividad económica, 38 fueron concursos voluntarios, es decir, que fueron presentadas por los propios deudores; mientras que las 53 restantes fueron concursos necesarios, es decir, que fueron solicitadas por otros actores.
Estas cifras constatan que, frente a 2022, los concursos voluntarios tuvieron un aumento de 15,2%, mientras que los concursos necesarios registraron un descenso de 18,5%.
Desde Lideco reflexionaron que más allá del aumento del 15,2% en la cantidad de concursos voluntarios, desde el año 2021 “predomina la cantidad de concursos necesarios por sobre la cantidad de concursos voluntarios”. Este fenómeno llevó a cuestionarse a Lideco respecto a “si la diferencia a favor de los concursos necesarios obedecería a la falta de incentivo de los deudores para utilizar la herramienta legal del concurso de acreedores”.
Comparativa
Si se analizan los últimos cinco años en términos de cantidades de solicitudes de concursos de acreedores, se visualiza que el año 2019 fue el que registró mayor cantidad, con un total de 108 solicitudes.
Posteriormente, en 2020 la cantidad bajó a 71, volvió a bajar al año siguiente en 2021 al registrarse 51 solicitudes para luego volver a subir en 2022.
Desde Lideco reflexionaron que la disminución de los concursos de acreedores en 2020 y 2021 podía estar explicada “por el impacto de la pandemia del covid-19 en la actividad empresarial”, dado que “la excepcionalidad y generalidad de la afectación de la actividad económica habría propiciado una mayor tolerancia con los deudores” en esos años.
Eso, “tanto por parte de los acreedores comerciales, como de los acreedores del sector financiero regulado”, el cual durante la pandemia del covid-19 “otorgó refinanciaciones y préstamos blandos para atender la situación financiera de las empresas en dificultades”, señalaron desde Lideco.
Rubros
Las empresas que ingresaron a concurso de acreedores en 2023 pertenecieron a rubros muy variados de la actividad económica. Sin embargo, hubo algunos rubros más repetidos que otros, como, por ejemplo, el sector del transporte, empresas de la industria de la construcción, extracción de minerales, panaderías, empresas de cannabis medicinal, tenedores de inmuebles, entre otros.
En este sentido, el director gerente de Lideco, Bernardo Quesada, señaló que las empresas que entraron a concurso de acreedores con mayores montos en 2023 fueron: Chihuahua Club S. A; la agencia de viajes, Travelgenio; y la fintech Wennance.
En el caso de la empresa Chihuahua Club S. A., en setiembre de 2023, la compañía pidió y obtuvo la declaratoria de concurso voluntario con el objetivo de enfrentar un pasivo de US$ 22 millones, según informó el medio digital Correo Punta del Este.
En las últimas horas, se dispuso el remate extrajudicial del predio de 42 hectáreas de la empresa Chihuahua Club, ubicado sobre el arroyo El Potrero, al oeste de Punta Ballena, cerca de la playa nudista Chihuahua. De acuerdo con la información de Correo Punta del Este, la empresa Chihuahua Club S. A. proyectaba desde la década de los noventa construir en ese predio el boating club “Marinas de Punta del Este”.
En el caso de la empresa Travelgenio, la agencia de viajes de los Países Bajos tenía oficinas en Zonamérica en Uruguay, por lo que su quiebra en varios países del mundo involucró también la operativa a nivel local y, finalmente, la compañía entró a concurso de acreedores en mayo de 2023.
Algo similar ocurrió con la fintech Wenance, que se presentó de forma voluntaria a concurso de acreedores en agosto del año pasado. En ese entonces, su CEO, Alejandro Muszak, había indicado que la herramienta del concurso de acreedores les permitirá “seguir funcionando como empresa y cumplir los compromisos de manera creíble, realizable y con un trato igualitario para todos”. Según había informado el medio argentino La Nación, la firma no había pagado intereses por $ 500 millones argentinos, de sus tres fideicomisos privados en ese país. Asimismo, estaba teniendo inconvenientes con su funcionamiento en Uruguay y pese a que les había prometido un plan de pagos a los inversores, finalmente se presentó en concurso preventivo de acreedores.
Cuentas sancionadas
Por otra parte, desde Lideco también informaron sobre las cuentas corrientes bancarias sancionadas a noviembre de 2023. Según los datos, en los últimos 12 meses acumulados a noviembre, se registraron 810 cuentas corriente bancarias suspendidas y 257 cuentas clausuradas.
Esto significó un crecimiento del 18,59 y 39,67%, respectivamente, en comparación con el mismo período del año anterior.
¿Pérdida de incentivos?
La normativa referida al proceso concursal de las empresas señala que el hecho de que una compañía ingrese en concurso de acreedores no significa que inevitablemente vaya a cerrar. Desde Lideco consideran que “los incentivos para la solicitud de un concurso voluntario se están perdiendo”, por lo que “quizás” los asesores legales dejan de recomendar ese instrumento y esa puede ser una explicación de la tendencia a la baja de los concursos voluntarios (en comparación con los concursos necesarios), que se viene registrando en los últimos años. El concurso voluntario es solicitado por el propio deudor, mientras que, en los demás casos, el concurso es necesario y es solicitado por cualquier otro acreedor (socios, codeudores, herederos, entre otros).
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