La falta de controladores aéreos está generando dificultades para sostener las operaciones comerciales en los aeropuertos de Salto y Rivera y afectó los vuelos que Paranair realiza desde Montevideo hacia ambos destinos. La situación se profundizó a partir de las mayores necesidades de personal que generó la implementación del sistema de aterrizaje instrumental ILS CAT III B en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, según explicó a El País el gerente de la Cámara Aeronáutica, José Luis Hernández.
El País había informado la semana pasada que Paranair dejaba de volar a Salto durante setiembre y ahora fuentes al tanto de la operación confirmaron que Paranair dejó de volar a Rivera hace aproximadamente dos meses por la falta de controladores aéreos.
El tema incluso fue tratado aproximadamente un mes atrás en una reunión realizada en Salto, en la que participaron el intendente de ese departamento, Carlos Albisu; el CEO de Aeropuertos Uruguay, Diego Arrosa; representantes de Paranair; autoridades de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia); representantes del Ministerio de Turismo y otras autoridades departamentales.
En ese encuentro se planteó que el principal problema que estaba dificultando la continuidad de los vuelos era la falta de controladores aéreos, dijeron las fuentes.
Albisu transmitió posteriormente que Rivera acumulaba ya aproximadamente dos meses sin operaciones de Paranair debido al problema con los controladores y que Salto enfrentaba una situación similar.
La preocupación estaba puesta particularmente sobre lo que podía suceder durante setiembre. De acuerdo con la información recabada por El País, Albisu trasladó el problema al ministro de Turismo, Pablo Menoni, ante el riesgo de que la falta de controladores terminara afectando la continuidad de la operativa aérea de Salto.
Tanto desde Paranair como desde Aeropuertos Uruguay se había planteado que el inconveniente estaba relacionado con la disponibilidad de controladores dependientes de la Dinacia.
También se transmitió que desde el sindicato aeronáutico se venía reclamando la incorporación de nuevos controladores aéreos debido a la escasez de personal y que estaba previsto realizar un llamado para formar nuevos trabajadores, aunque ese proceso demandaría tiempo.
En diálogo con El País, Menoni confirmó que la falta de controladores incidió en la irregularidad de los vuelos, aunque señaló que no fue el único factor y mencionó también problemas operativos de la propia aerolínea, condiciones climáticas y el mantenimiento preventivo de una de sus aeronaves.
“Ahí se conjugó todo. Todos esos factores influyen”, resumió el ministro.
Menoni explicó que el diálogo con los intendentes de Salto y Rivera, Arrosa y las autoridades de Dinacia formó parte de las instancias de "seguimiento" que desarrolla la cartera debido al acuerdo existente con Paranair para garantizar la conectividad con Salto y Rivera.
“Como organismo responsable y preocupado por eso, organizamos esa reunión de seguimiento”, agregó.
Según Menoni, la instancia permitió reunir a “todas las partes involucradas” para analizar el funcionamiento de las rutas.
Menoni aseguró que el Ministerio de Turismo sigue con detenimiento la situación, fundamentalmente porque las irregularidades dificultan que los habitantes de Salto y Rivera incorporen al avión como una alternativa habitual de transporte. “Estamos sumamente preocupados por la situación”, afirmó.
Ante este escenario, la cartera pretende acelerar una nueva instancia de seguimiento con todos los actores involucrados.
“Estamos encarando una nueva reunión, que si bien nosotros la habíamos planteado como periódica y habitual, queremos acelerarla para que todos nos veamos las caras y ahí planteemos de vuelta el problema de cara a la mejor solución”, sostuvo Menoni.
El encuentro todavía no tiene una fecha definida, aunque el ministro adelantó que espera concretarlo luego del 19 de setiembre al regresar de una feria de turismo en Las Palmas.
“Estamos muy preocupados, porque eso no logra crear el hábito, tanto en los salteños como en los riverenses, de usar este servicio”, afirmó.
El efecto del ILS CAT III B
Hernández explicó a El País que la implementación de la categoría ILS CAT III B en Carrasco aumentó las necesidades de controladores en el principal aeropuerto del país.
“Es una guía electrónica que va tomando el avión cuando está en su enfoque y en su aproximación final al aeropuerto, y le va dibujando una especie de camino hasta la pista”, explicó Hernández.
Según el gerente de la Cámara Aeronáutica, la categoría implementada en Carrasco es de las más avanzadas y permite reducir considerablemente los mínimos de visibilidad necesarios para realizar aterrizajes.
Sin embargo, esa mejora tecnológica también trajo aparejada una mayor exigencia en materia de recursos humanos.
“Cuando el aeropuerto la implementó, que es de la categoría más avanzada, que reduce tremendamente los mínimos de visibilidad horizontal y de techo para aterrizajes, se llegó a la conclusión de que se precisaban más controladores que los habituales”, sostuvo.
Consultado sobre cuáles fueron los aeropuertos que resultaron afectados, respondió que fueron principalmente los del litoral y que estos “tienen muy poca ocupación”.
No obstante, sostuvo -a título personal- que la falta de personal suficiente podría haberse previsto.
“Definitivamente no se formaron controladores suficientes como para manejar todas esas operaciones. Sin controlador no se puede operar”, afirmó.
Hernández relató un episodio reciente ocurrido en Salto que ejemplifica la fragilidad que puede generarse cuando existe una dotación reducida.
“Pasó un caso concreto hace poco, que el único controlador que estaba presente en Salto se sintió mal, se tuvo que ir y no había controlador. Y sin controlador no se puede operar. Evidentemente, en este momento, con la cantidad de controladores que hay, no se puede cubrir adecuadamente todos los aeropuertos que los precisan”, aseguró.
Hernández mencionó que, entre los aeropuertos de menor porte, Carmelo podría ser uno de los que tiene una mayor frecuencia relativa de operaciones debido al movimiento de aeronaves privadas.
La decisión de Paranair
La falta de certeza respecto a la disponibilidad de controladores también explica las dificultades para que una aerolínea pueda programar y sostener regularmente una ruta.
Consultado sobre si esa situación había incidido en la decisión de Paranair de interrumpir operaciones, Hernández respondió que “sin duda”.
“Una compañía aérea no puede tener operaciones que nunca sabe si se van a llevar a cabo o no”, indicó.
Asimismo, consideró lógico que la empresa pretenda contar previamente con garantías de que los vuelos no quedarán expuestos a cancelaciones por ausencia de controladores.
Para Hernández, el problema estructural únicamente podrá resolverse con una ampliación de la cantidad de controladores disponibles.
El gerente de la Cámara Aeronáutica dijo desconocer cuánto tiempo podría demandar ese proceso, pero sostuvo que no existe otra solución de fondo si se pretende cubrir simultáneamente Carrasco y los aeropuertos del interior.
Mientras tanto, la cobertura del Aeropuerto Internacional de Carrasco aparece como la prioridad operativa debido a las exigencias que supuso el salto hacia la categoría ILS CAT III B.
“Por lo menos, tenemos la tranquilidad de que el aeropuerto de Carrasco está cubierto. Que es importante”, concluyó Hernández.