El teléfono de Flavio Perchman no ha parado de sonar. Desde el día en que la lista 8 ganó las elecciones y Ricardo Vairo se convirtió en presidente, los mensajes y las llamadas no han cesado. Ser vicepresidente de Nacional tiene su costo, pero lo que está viviendo ahora este hombre de 58 años, en realidad, no difiere tanto de lo que vivió antes como representante. En las últimas horas, desde que asumió el cargo, se la pasó intercambiando sobre diferentes jugadores.
Los planes deportivos del 2025 ya están en marcha y a las conocidas gestiones por Lucas Alario se le sumaron las probables bajas que tendrá el equipo en la próxima temporada, ya con Martín Lasarte ratificado como el director técnico.
Aunque aún no ha habido avances formales, Bruno Damiani tiene las puertas abiertas del club para su regreso. Sin embargo, esto no implica que vaya a ser considerado para el inicio del próximo semestre. Según pudo saber Ovación, Perchman tiene la idea de que pueda ser vendido y le deje un rédito económico a Nacional. Pero todavía falta.
Si bien Boston River lo potenció, hay una razón secundaria que ampara la decisión de declararlo como "transferible" y es que su posición en la cancha podría llegar a quedar superpoblada.
En ese puesto ya está Nicolás López y para fines de marzo —aunque Perchman lo concibe más como mediapunta— estará listo Gonzalo Carneiro. Institucionalmente se considera que Gonzalo Petit es una de las mayores promesas del club —como ha señalado Alejandro Balbi— y el plantel además se reforzará con un 9 extranjero.
Entre Diego Herazo y Christian Ebere se confirmará otra de las bajas. El colombiano, en principio, continuaría por seis meses más mientras que con el nigeriano hay una reunión pendiente para agradecerle su actitud noble con Nacional y, al mismo tiempo, transmitirle que tal vez no podrá sumar los minutos que pretende.
Una conversación clave con Leandro Lozano
El lateral derecho es una de las debilidades del nuevo vice tricolor, quien pretende tenerlo como uno de los "símbolos" del equipo durante el próximo año. Tienen una cordial relación entre ambos y si bien el deseo de Lozano es salir, porque siente que ya cumplió un ciclo, el desafío de la nueva directiva será convencerlo.
A grandes rasgos, intentarán transmitirle la importancia de tenerlo en el plantel y quizás esta medida pueda ir acompañada de una mejora salarial significativa que lo haga replantearse su futuro. En el mercado de pases de agosto, el club le había hecho una promesa institucional de que lo iba a dejar salir durante el período que se avecina.
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