Redacción El País
Se va Martín Lasarte de Nacional y se queda Diego Polenta. Uno de sus caudillos, uno de sus jugadores más compinches y al que ayer decidió volver a darle una chance. Pero la apuesta no resultó: duró apenas tres minutos.
El capitán había sido el único futbolista al que el técnico le pidió a la dirigencia retener a fines del año pasado. Decidieron “liberarlo” de la “responsabilidad de ser líder”, ajustaron su salario y él dejó de tener participación en cancha cuando a lo largo de todo el 2024 fue titular indiscutido.
Increíblemente, su vuelta trajo dolores de cabeza para el cuerpo técnico, porque se fue expulsado a los tres minutos y condicionó la estrategia del partido con Juventud, que devino en el posterior cese de Lasarte, quien desde hace días caminaba por la cornisa.

Colorín colorado, con el cuento acabado, impresionan una serie de expulsiones al santo botón: contra Independiente Santa Fe (Copa Sudamericana de 2015), Botafogo (Libertadores 2017) y las dos más recientes, que fueron contra Defensor Sporting (final de Copa AUF Uruguay 2024), cuando denunció que el árbitro Hernán Heras lo invitó a pelear, y otra frente a Peñarol por el clásico del pasado 9 de febrero, en el que ni siquiera entró.
Este racconto de hechos sumados basta para calificarlo como el jugador de Nacional que más tarjetas rojas recibió en lo que va del siglo XXI.

Encabeza, con un total de 11, una nómina que tiene entre los destacados a los defensas Diego Jaume y Adrián Romero, con un registro de nueve para cada uno.
La de ayer fue, además, la roja más tempranera que recibió el Patrón, que ya había sido expulsado al comienzo de un partido en su primera etapa en Nacional. Fue cuando el 28 de agosto de 2015 lo echaron contra Independiente Santa Fe en el Gran Parque Central, jugando por la segunda ronda de la Copa Sudamericana.