"Call me maybe" por Carly Rae Jepsen, una cantante canadiense, fue la canción más vendida del año pasado. Y la banda de sonido de un buen año para la industria musical. De acuerdo con datos dados a conocer el 26 de febrero por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, la venta de música grabada creció en 2012 por primera vez desde 1999, aunque un 0,3% hasta llegar a los 16.500 millones de dólares.
Internet hundió a la industria musical pero ahora está ayudándola a salir adelante.
Las ventas digitales crecieron 9% en 2012; un tercio de los ingresos de la industria musical vienen a través de canales digitales. Servicios de "streaming" como Spotify y Deezer, que pagan regalías cada vez que se pasa una canción, también ayudó a rescatar al negocio.
Los servicios por suscripción tenían 20 millones de suscriptores alrededor del mundo en 2012, más de 44% que el año anterior. Otros tanto utilizan versiones gratuitas que se financian con publicidad.
El cada vez más grande el uso de los smartphones, ha hecho más atractivo tener y escucharla legalemente. Los smartphones son el tercer aparato más popular en el que se escucha música, después de las computadoras personales y los sistemas de alta fidelidad. Más de 100 países tienen servicios legales para bajar o escuchar música comparado con sólo 23 en enero de 2011.
Los ingresos digitales podrán estar creciendo pero las ventas físicas aún cuentan como el principal ingreso de la industria musical y están cayendo en todos lados (las únicas excepciones son Japón y Corea del Sur).
La facilidad para comprar o escuchar pagando música podría haber espantado a la gente de la piratería. Pero cerca de un tercio de los usuarios de internet visitan sitios en los que no se pagan derechos de autor.
Eso podría explicar porque los ingresos dejaron de bajar pero aún no han conseguido crecer aunque sea un punto porcentual. Igual pareciera que la industria musical está empezando a recuperar su ritmo. (THE ECONOMIST)