ENTREVISTA
El cocinero de El Show de la Tarde habla de la importancia de simplificar las recetas en televisión y apunta contra sus colegas: "Algunos se olvidan de que son cocineros y creen que son estrellas"
Con dos libros de recetas publicados (Simple y Alfajores) y una amplia experiencia en televisión, Lucas Fuente es hoy uno de los cocineros con más horas en pantalla. Forma parte de El Show de la Tarde (Canal 10), donde está a cargo de evaluar las preparaciones del concurso de cocina del ciclo. En diálogo con El País, echa luz sobre la competencia en el mundo de la gastronomía y apunta contra los jurados de los reality show de cocina. “Hay gente más capacitada para dar devoluciones”, desafía.
-¿Qué balance hacés de este primer año formando parte de El Show de la Tarde (Canal 10)?
-Fue un desafío para todos, inclusive para el canal. Nunca se había hecho esto de una competencia de cocina en vivo, entonces cualquier cosa podía fallar. Funcionó y la gente se copó mucho. Yo me siento muy cómodo porque me encanta enseñar, doy clases de cocina, y el rol que ocupo en el programa va en esa dirección.-El Show de la Tarde se caracteriza por una dinámica vertiginosa en la que no hay demasiado tiempo para explicar una receta como en un programa de cocina tradicional, ¿te costó adaptarte a este formato?
-En ese sentido tengo dos compañeros fenomenales que son Paola Bianco y Aldo Martínez. La ayuda de ellos es lo que permite desenvolverme como lo hago. Son amigos y es un placer trabajar con ellos. No sé si otros me hubieran dado el espacio que me dan ellos. El Show de la Tarde tiene un grupo hermoso y eso se transmite. Nos respetamos mucho y eso ayuda a que todo encaje para que salga de la mejor forma posible.
-¿Te sorprendió alguno de los famosos que participó en el programa?
-Sí, Patricia Madrid. Se esforzaba, estudiaba y no paraba.
-¿Cómo fuiste adquiriendo la capacidad para comunicar en televisión, más allá de la formación gastronómica?
-Eso me lo dieron las clases. Aprendí a hablar con palabras simples para que le llegue al otro. Muchas veces los cocineros quieren mostrar su vocabulario técnico y no se hacen entender. Desde mis clases hasta lo que hago en televisión intento tomar una receta y bajarla a la realidad para que la entienda todo el mundo.
-¿Notás que eso le pasa a algunos cocineros que hacen televisión?
-¿Hay mucha competencia en el mundo de la cocina?
-En el rubro de la cocina no nos amamos todos. Hay más envidia de la que uno cree. Algunos se olvidan de que son cocineros y creen que son estrellas, se los come el personaje de la tele. Uno tiene que recordar quién es y qué quiere transmitir.
-¿Vos disfrutás más mostrar aquellas recetas comunes que puede hacer todo el mundo o las más sofisticadas en las que podés lucir todos tus conocimientos?
-Intento hacer un mix para llegar a todo el público. En mis redes noto que las recetas más elaboradas son las que menos funcionan. Sirve mostrar recetas que cualquiera pueda hacer.
-¿Hubo un impacto de todos los concursos televisivos de gastronomía sobre la industria?
-Sí, sirven muchísimo porque el público aprende, se interesa más y se involucra más. La exigencia del público hacia un cocinero o un restaurante aumenta y eso hace que también el restaurante crezca gastronómicamente.
-¿Te ves como jurado en alguno de estos certámenes?
-¿Te gustan los jurados de los concursos de otros canales, como Bake Off y Fuego Sagrado?
-Hay algunos que no. Hay gente más capacitada para dar devoluciones que algunos que dicen “me gustó, no me gustó“. Puede ser por falta de experiencia. En un formato internacional tan importante deberían asesorar más a los jurados. A veces estos programas se pueden arruinar por una devolución boba.
-¿Cómo evaluás el furor por páginas de Instagram que enseñan recetas?
-Eso hace que aumente la exigencia. Yo creo que el desafío hoy es tomar una receta copada y pensar “qué le hago para que crezca y sea mejor”, y así buscarle la vuelta para ofrecer algo más sin que sea complicada. Eso hace que yo esté pensando todo el tiempo: veo un ingrediente y ya estoy imaginando qué le haría o con qué lo prepararía. Así van surgiendo las nuevas recetas.
-¿Cuánto hay que aprender del mundo empresarial para dedicarse a la gastronomía?
-Dicen que durante la pandemia mucha gente se volcó a la gastronomía como actividad recreativa, ¿coincidís?
-Sí, totalmente. La gente en pandemia se animó a cocinar más: aprendió y se involucró. Muchos empezaron con emprendimientos que siguen funcionando. Yo empecé a dar clases online que fueron un éxito. Fue una locura. Recibíamos gente de todo el mundo. Hice muchos talleres por mi libro Alfajores que funcionaron para el exterior.
-Además del libro Alfajores escribiste Simple con recetas de pastelería, ¿por qué creés que en tiempos de recetas en internet siguen siendo furor los libros de cocina?
-Te puedo hablar de los que yo escribí. Simple es para ayudar a que la gente se anime a la pastelería. Hay muchos prejuicios sobre la pastelería, y este libro ayuda a mostrar que hay recetas sencillas para hacer en la casa. Sigue siendo un éxito porque se pueden hacer todas las recetas que aparecen. Y Alfajores se vende porque es un postre que forma parte de nuestro ADN. Nos criamos con alfajores en el bolsillo. El alfajor está a la altura de los macarons parisinos, pero nosotros no nos dimos cuenta que tienen ese valor y lo tomamos como una golosina más. Los que se van a vivir afuera de las cosas que más extrañan son los alfajores.
-¿Tenés alguno favorito?
-El artesanal me gusta. El industrial está medio devaluado.