Secret Garden en el Botánico: así es el bosque encantado que llegó a Montevideo y ya vendió 15 mil entradas

Inauguró este viernes la experiencia inmersiva que combina naturaleza y luz y se puede visitar en el Jardín Botánico del Prado. ¿Cómo es "Secret Garden" y qué hay para ver?

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Secret Garden en el Jardín Botánico de Montevideo.
Foto: Juan Manuel Ramos

Un pulpo que se alarga y se contrae mientras bucea en un océano de césped. Una luna gigante apoyada en el suelo, con palmeras altísimas que parecen apresarla o protegerla. Una exposición de carteles de neón que reivindican el amor y un poco la cursilería. Una galería de arte fluorescente. Un hombre que piensa, blanco y gigante, y repite frases hechas como mantras. Un corazón que late. Un jardín amarillento de luciérnagas. El intenso perfume del jazmín. La música bailable, la tribal, la mística.

Ahora, cuando cae la noche y se apagan sus luces y todo el verde del lugar se convierte en un negro profundo, el Jardín Botánico de Montevideo tiene algo más que ofrecer: una experiencia secreta a la medida pública de Instagram.

Secret Garden, una instalación lumínica que nació en Europa, recorrió Londres y París, Berlín y Barcelona y este invierno llegó a Buenos Aires con una muy convocante temporada en el Jardín Botánico porteño, se acaba de estrenar en Uruguay. Es la segunda vez que se hace en América del Sur y se adapta a la cultura de cada lugar, acá con referencias al ceibo y al candombe.

Inauguró el jueves solo para invitados, y desde ayer está abierta al público general. Se la puede visitar desde 19.30; las tandas de ingreso se habilitan cada media hora y hay de cuatro a seis turnos según la jornada. Las entradas están en Redtickets, hay paquetes familiares y beneficio de 2x1 para socios de Club El País; y de momento se puede comprar hasta el 15 de octubre, pero la experiencia tiene previsto quedarse al menos hasta fin de mes.

Según cifras de la producción local, se llevan vendidas más de 15.000 entradas a cuenta de un máximo de 500 por turno; el jueves, en la inauguración, la intendenta Carolina Cosse aseguró que ante esta innovadora propuesta, Montevideo “va a reaccionar como reacciona siempre frente a la belleza y a las oportunidades”.

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Secret Garden en el Jardín Botánico de Montevideo.
Foto: Juan Manuel Ramos

Hay más a tener en cuenta: el ingreso al paseo es por Luis Alberto de Herrera, la salida, por 19 de Abril; y la propuesta es una caminata con una extensión considerable, que conviene hacer suave, lento.

La naturaleza es una musa pero no necesariamente un eje. La aventura se divide en zonas: están “Flora nativa”, “Vida y naturaleza”, “Aqua”, “Luna”, “Amor libre”, “Colores y juegos”, “Rainbow”, “Cosmos”, “Pensamientos”, “Candombe floral” (una de las consignas locales), “Corazón”, “Luciérnagas”, “Fuente de las estrellas”, “Invernáculo”, “Primavera” y “Último secreto”. Cada una tiene su personalidad, su sonido, sus colores.

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Secret Garden en el Jardín Botánico de Montevideo.
Foto: Juan Manuel Ramos

Secret Garden se presenta como un museo lumínico, una experiencia inmersiva, un paseo familiar. Como un concepto, dijo el jueves el español Miguel Bertrán, director general de Proactiv Entertainment y responsable de este desembarco en Uruguay, “que pretende elevar los jardines botánicos y los espacios patrimoniales. Un concepto que te lleva por un viaje, una fusión entre la naturaleza y la luz, que te ayuda a apreciar la belleza de otra manera”.

Pero más que todo eso, Secret Garden es un estímulo: una invitación a perderse en un circuito ordenado, una prolija alteración de los sentidos, una fantasía fragmentada y sin hilo conductor.

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"Secret Garden" en el Jardín Botánico.
Foto: Juan Manuel Ramos.

Todo lo que pasa, todo lo que el espectador se lleva, todo lo que experimenta y disfruta, va a depender de la mirada: de cómo se mire, o bien de qué se elija mirar.

El dispositivo es tentadoramente registrable: estático, apenas interactivo, parece diseñado para caber en lo que captura una cámara de celular. Se lo puede recorrer así, menos con los ojos y más con la pantalla; o se lo puede atravesar con una ilusión despojada e infantil.

Conviene entregarse: dejarse llevar por la ondulación del pulpo; dejarse deslumbrar por la inmensidad de la luna; dejarse atrapar por ese túnel triangular de humo y luces láser que modifica todo el espacio mientras suena un ritmo ochentoso; dejarse fascinar por los camalotes y las luciérnagas y las mariposas; dejarse ir y creer, como dirá alguna niña en lo que dure esta primera recorrida, que estamos en un bosque encantado. Y que en lugares como estos, al menos por un rato, cualquier cosa puede ocurrir.

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Secret Garden en el Jardín Botánico de Montevideo.
Foto: Juan Manuel Ramos

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