G. Z.
Hollywood se ha mostrado este año más atento que otras veces a cosas que pasan en el mundo real, y las candidaturas al Oscar son una prueba. Sin ir más lejos, dos de los films que compiten, Munich de Steven Spielberg, y Paradise Now del palestino Hany Abu-Assad han colocado en la pantalla el conflicto en Medio Oriente, y también han generado algunas controversias.
Ya se sabe que Munich relata la reacción de los servicios secretos de Israel tras la masacre de los deportistas israelíes secuestrados por terroristas palestinos durante las Olimpíadas de 1972, y tiene cinco candidaturas a la estatuilla, incluyendo las de mejor película y mejor director. Por su parte, Paradise Now, candidata en el rubro mejor película en lengua extranjera, ha sido descrita como "un ‘thriller’ psicológico sobre dos jóvenes mecánicos que intentan un atentado suicida en Israel". Judíos norteamericanos e israelíes estan pidiendo su descalificación, pero están llegando tarde, entre otras razones porque el recuento de votos ya se cerró el pasado martes. Nada que se haga desde hoy hasta el domingo va a cambiar los resultados.
Consideraciones estéticas a un lado (Munich es probablemente el mejor Spielberg en quince años; habría que ver Paradise Now para opinar, pero ha recibido elogios de gente sensata), no es difícil sospechar que hay también aspectos políticos que influyeron en la opción de los académicos, mayormente liberales, demócratas y anti-Bush: ambos films están aportando puntos de vista alternativos a la visión de la Admnistración con respecto a Medio Oriente, aunque con una tonta dosis de conspiranoia, un cable de AFP se sorprenda de que ello pueda ocurrir "en una meca del cine cuyos altos cargos ejecutivos están dominados por judíos". Aparte de que no todos los productores son judíos, al redactor del cable no se le ocurre siquiera que pueda haber, además, judíos que discrepen entre sí.
Historiadores y otros estudiosos se han felicitado por las elecciones de la academia. David Slocum, de la Universidad de Nueva York, ha señalado que espera que las películas "amplíen el diálogo sobre la violencia política, sobre lo que significa vivir en territorios ocupados, sobre lo que es sentirse amenazado, cuestiones que según él han sido marginadas del discurso público". Por su parte Bill Daddio, profesor de sociología de la Universidad Georgetown, piensa que es "fantástico que haya dos films candidatos a premios de la Academia que toquen esos temas", porque eso en sí mismo indica "que puede haber cambios".
EXIGENCIA. Entre tanto, un grupo de ciudadanos judíos israelíes y norteamericanos ha iniciado una campaña contra la candidatura de Paradise Now, presentando a la Academia una petición firmada por más de 4.000 personas en la que se pide que la película sea retirada de la lista de candidaturas. Según el grupo, el film "legitima los atentados suicidas, y quienes otorguen un premio a la producción, se hacen cómplices de futuros atentados suicidas". La película, rodada en Nablús y Nazaret, relata las últimas 48 horas de dos palestinos que van a cometer un atentado suicida en Tel Aviv, mostrando sus discusiones, sus dudas y sus temores.
La petición ha sido por una carta de Yossi Zur, padre de Assaf Zur, un joven que murió en un atentado suicida en el 2003. El padre se pregunta si el film también habría sido nominado si se tratara de dos jóvenes sauditas que toman clases de vuelo en Estados Unidos con el objetivo de que aviones se estrellen contra las Torres Gemelas de Nueva York.
Como todo indica que la candidatura de la película no será anulada, el grupo ha pedido que la Academia cambie el país de origen de la película. Se oponen al nombre Palestina, porque no existe ningún país con ese nombre que haya sido reconocido por la comunidad internacional (de hecho, en la ficha técnica del Internet Movie Database el film figura como coproducción entre Alemania, Francia, Holanda e Israel). Voceros de la Academia han hecho saber que acaso el origen se reemplace por el más vago de "Territorios Palestinos".
El lado humano de una tragedia actual
Durante las investigaciones que el director Hani Abu Assad, palestino mayormente radicado en Holanda, realizó para su película Paradise Now, descubrió que muchos terroristas suicidas tienen dudas hasta el último momento. Abu Assad dice que quería mostrar esa cara humana en su film.
La película se estrenó ya en 60 países, entre ellos Israel y los territorios palestinos, y ha sido descrita como "una investigación de empatía hacia los motivos de los palestinos que cometen atentados suicidas". Uno de los comentarios ha señalado empero que está hecha "para aquellos que saben que la comprensión no es lo mismo que la justificación", una diferencia importante que alguna gente se empeña en no entender.
Paradise Now ha sido galardonada con varios premios, entre otros en el festival en Berlín. En Holanda fue elegida por los críticos como la mejor película del 2005, y el pasado mes de enero ganó un Globo de Oro en los Estados Unidos.
Sin embargo, no todo el mundo se muestra tan positivo. De las quejas israelíes por mostrar lo que alguien ha denominado la dimensión humana de los atentados suicidas se da cuenta en una nota por aquí cerca. Por su parte, el círculos palestinos la película ha sido criticada por "minar la reputación heroica de los autores, mostrando sus dudas y temores". Este mundo no es fácil.