Las mejores noticias muchas veces llegan de golpe. El celebrado músico brasileño Toquinho viene al Teatro Solís el martes 27 de este mes, y lo hace acompañado por un equipo de 40 artistas en escena.
Para los más nostálgicos, el nombre de Toquinho es inseparable del de Vinicius de Moraes, con quien realizó algunos de los himnos populares de la bossa nova. Sin embargo, en su próxima visita a Montevideo el entrañable artista se presentará en un registro opuesto al de aquellos viejos espectáculos de café concert veraniego.
Con el escenario del Solís repleto de instrumentos, el show estará edificados sobre tres pilares: Toquinho, el Zimbo Trío y el grupo sinfónico Arte Viva. Los tres actuarán de modo independiente y también complementándose entre ellos, para culminar con un gran final con todos tocando a pleno.
El espectáculo, denominado Gala Brasil, es una iniciativa de la Embajada de Brasil que cuenta con producción del Jazz Tour en el marco de la visita del presidente Lula, y puede ser considerado el puntapié inicial de un ciclo de música brasileña que a lo largo de este año irá llegando a Uruguay.
Las entradas, a un precio único de $ 250, estarán a la venta desde el miércoles próximo.
"Cuando entro al escenario me gusta jugar, divertirme, aunque para improvisar hay que estar muy seguro", afirmó Toquinho con respecto a este show monumental, que él sin embargo encara con la sencillez que aprendió del gran Vinicius.
Es que para el músico, su tarea es "construir acordes y armonías, hacer música y poesía", subrayando de este modo el carácter lúdico y placentero de su arte. Así, a lo largo de los años, con un sonido puro, el autor de Aquarela ha logrado conformar al erudito y al hombre común.
Al solista de los primeros años se sumó el compositor, y con esa faceta llegaron también las hermandades musicales, desde Chico Buarque a Vinicius, con quien compuso más de un centenar de canciones que dan testimonio de la intensidad de esa alianza única.
En los años `80 llegó para Toquinho su tiempo de consolidación internacional, y desde entonces compuso, entre otros, para los italianos Fabrizio y Morra y para el saxofonista japonés Sadao Watanabe, a la vez que emprendía diversas giras.
Así fue que tomó contacto con Zimbo Trío, agrupación histórica creada en 1964, en el auge del movimiento de renovación de la música brasileña. Con 43 discos editados en 22 países, este trío integrado por Amilton Godoy (piano), Rubinho Barsotti (batería) e Itamar Collao (contrabajo) se ha amalgamado a la creación musical de Toquinho, unión que el grupo sinfónico Arte Viva (creado por Amilson Godoy, hermano de Amilton) subraya para multiplicar la belleza de una gran velada musical.
Mezclarse con la vida
Aunque su carrera ha transitado por variados estilos, Toquinho recuerda siempre la lección que recibió de Vinicius de Moraes: la simplicidad: "Siempre recuerdo la naturalidad con que hacíamos las canciones. La mezcla de la vida con la música. La canción era el resultado del juego con amigos, y cuando llegábamos a 20, sacábamos un disco".