Crónica de Jorge Drexler y Kevin Johansen en La Paloma: de un trencito con la gente a la utopía de la canción

Este sábado y con entradas agotadas, Drexler y Johansen dieron el primero de tres recitales al hilo en el cine de La Paloma. Por la tarde, la previa fue con tambores y baile masivo en la playa.

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Kevin Johansen y Jorge Drexler en La Paloma.
Foto: Matías Arriz

“Hay una parte de mi que va, camino a La Paloma, por un recuerdo de campo y mar, camino a La Paloma” - Jorge Drexler

Todo comenzó aquí, en La Paloma, cerca del Faro de Santa María. En este punto magnético para la familia Drexler, donde tenían su casa de verano y que ahora es refugio cancionero para un montón de músicos de Uruguay y otros artistas que llegan de Brasil, Argentina, España y México, se realiza este festival de la canción iberoamericana, que tuvo su origen en las "Serenadas" que se vienen realizando desde 2009.

En el parador Las Rocas de la playa La Serena, esa conjunción de horizonte amplio donde el mar se funde con el cielo claro —un edén que Jorge Drexler añora a la distancia desde España, y que su hermano Daniel también idealiza desde Montevideo, escribiendo canciones como “Faro de Santa Maria”—, está el punto de encuentro musical donde se arman las rondas de canciones por las tardes a la puesta del sol, que se alimenta de esa sustancia marina: ayer estuvieron Facundo Balta, la porteña Delfina Cheb y Jota.Pe de Brasil.

Las Serenadas ya forman parte del ecosistema musical del departamento de Rocha.

El festival, que comenzó el 2 de enero y terminará mañana, tuvo su punto central anoche en el cine teatro de La Paloma, donde Jorge Drexler y el músico argentino Kevin Johansen hicieron de anfitriones para recibir a Fede Wolf y los argentinos Ainda, Ezequiel Borra, Candelaria Zamar, y la dupla de Laicha y la española Myriam Latrece (integrante de la banda de Drexler).

En un espacio íntimo del teatro cine para unas 300 personas, esa utopía atlántica de la canción cobró su forma más real a lo largo de dos horas.

Jorge Drexler abrió el show con “Camino a La Paloma”, como si fuera una bandera, y dijo que era una noche emocionante. En ese mismo cine donde ahora tocaba había visto Doña Flor y sus dos maridos. Ahora volvía, pero como cancionista. “Este es un lugar iniciático para mí. Aquí escribí mi primera canción y todo mi primer disco esta dedicado a La Paloma”. Y agrego: “Estoy muy emocionado. Me da una alegría tocar aquí. Este es un sueño para nosotros. Es una ronda de guitarras. Gracias por esta demostración de amor".

Después se sumó su hermano Daniel, que dijo: "Creemos en la potencia de generar con la música una sintonía humana". El cancionista, contó como fue creciendo este encuentro, primero en casas y entre amigos desde hace 15 años hasta llegar a esta edición, la más grande y convocante hasta la fecha.

Jorge Drexler y Kevin Johansen armaron el hilo conductor de estas rondas intercalando a dúo su repertorio de clásicos como “Desde que te perdí” o “La edad del cielo”, mientras iban pasando cada uno de los invitados que hacían dos o tres canciones formando originales duplas, o tríos como el de Fede Wolf, Rodrigo Carazo y Ezequiel Borra, que se dio el gusto de compartir un bolero de su autoría con Drexler.

Aparecieron otros momentos irrepetibles como la invocación a Eduardo Mateo en "El Tungue-lé", en una versión que, según Drexler, fue estreno mundial.

La posibilidad de la cercanía, la intimidad de las canciones y hasta lo descontracturado del concierto dio pie a que durante la versión de “Cumbiera intelectual”, Drexler bajara del escenario y se metiera a bailar entre la platea para hacer trencito con la gente. El final fuera de programa fue con “Sea” y todos los invitados de la noche en una postal de la canción iberoamericana actual.

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Cierre del día 1 del Festival de la Canción de La Serena, 2024.
Foto: Mathías Arrizaga

Más temprano, en la playa, mientras el sol parecía una bola de fuego flotando sobre el horizonte, todo se traducía al toque del candombe. Con una cuerda de tambores liderada por Facu Balta y Pikiki Rodríguez, fueron pasando temas de Earth Wind & Fire, cumbias, sambas y hasta "Pedro Navaja" de Blades, que Paula Drexler disparaba desde su computadora en formato DJ set, llevadas al toque de las lonjas candomberas que encendieron el clima manso de la playa: cientos de personas bailaban como si estuvieran en una llamada del barrio Sur.

Para muchos era la primera vez que venían, compartían una canción con otro, o conocían La Paloma.

Todo el intercambio entre los artistas producirá a futuro más canciones que alimenten el mundo musical. El encuentro, que se prolongó en la madrugada, fue una excusa para el abrazo cancionero, un bálsamo de melodías y letras que dialogan con la belleza cómplice de su entorno y que se plantan con su fuerza suave, frente al mundo, para dar batalla.

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