Carballo: la vez que lo santiguó un jurado pae, el "regalo" de Cacho de la Cruz y más historias de Carnaval

Tiene cinco primeros premios pero su gran tesoro son los recuerdos de sus 40 años (aunque con interrupciones) siendo parte de esta fiesta popular. Su vuelta a parodistas Adams es la excusa para revivir anécdotas.

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Luis Alberto Carballo haciendo "El hombre de la máscara" para parodista Adams, en 1999.
Luis Alberto Carballo interpretando a Cacho de la Cruz junto a parodistas Los Muchachos.
Foto: José Arisi

La madre de Luis Alberto Carballo lo llevaba casi todas las noches de febrero al club Goes, pero lo que menos hacía ese niño inquieto era prestar atención a los conjuntos. Se dedicaba a correr y jugar. No lo entusiasmaba la purpurina, tampoco los espléndidos trajes, ni las lucecitas del tablado. Empezó a consumir Carnaval, asegura a El País, cuando lo llamaron de Los Klapers, con apenas 16 años.

En 2025 cumple cuatro décadas en la fiesta de Momo, aunque con interrupciones (en 2022 eligió bajarse "para no sentirse incómodo"), y vivirá un febrero especial: volverá a subirse al Teatro de Verano con parodistas Adams, el histórico conjunto que tantas satisfacciones le ha dado, y que también retorna al Carnaval.

Con ellos obtuvo tres primeros premios (1991, 1994 y 1999) y alcanzó la gloria como parodista. El del 91 tuvo muchos condimentos: salió Figura Máxima del Carnaval, figura de la categoría y como broche de oro, nació su hijo Enzo el 23 de febrero. "Fue maravilloso, hacía de Flavia Palmiero y cantaba todo el Teatro de Verano", rememora.

"Son muchos recuerdos, demasiados. De las cosas más importantes que viví en Carnaval fueron en ese conjunto", dice sobre su vuelta a Adams. Y aclara que aún no está definido que papel hará en la parodia de Karibe con K.

En 1997 fue su primera y única vez en una murga, y ganó con Araca la Cana. El quinto y último primer premio lo obtuvo en 2016, en Los Muchachos, gracias a las parodias Benjamin Button y El hijo de la novia. Las estatuillas suman pero hay más anécdotas para encuadrar que galardones. En esta nota, un repaso por cinco historias memorables de los 40 años de Carballo en Carnaval.

Una convocatoria inesperada

El comunicador Luis Alberto Carballo
El comunicador Luis Alberto Carballo
Foto: Leonardo Mainé

Entró al Carnaval por la puerta grande en 1985. Los Klapers y Los Gaby's eran el Peñarol y Nacional de esa época y Carballo terminó siendo parte del conjunto del "Buby" Benítez de forma impensada.

El hoy conductor de Algo Contigo integraba un grupo de jóvenes de una iglesia y en una de las tantas kermeses que organizaron, se le ocurrió hacer una humorada de Romeo y Julieta. Su padre, que era amigo del Buby Benítez, le dijo, 'pedile los trajes, te los va a prestar'.

"Fui, me los prestó, le dio curiosidad y me fue a ver. Como me puse en el protagónico, le gustó y me invitó a salir en Klapers, así nomás", relata sobre esa fantástica primera experiencia rodeado de figuras.
 
Enseguida agarró viaje y aceptó sumarse. En la parodia de La cabaña del Tío Tom no hablaba y en La Ilíada decía dos frases, pero miraba para su costado y estaba rodeado de leyendas vivas: "Horacio Rubino, Mario Fossati, Carlitos Viana y el propio Buby Benítez. Eran monstruos, y yo estaba ahí en el medio, aprendiendo", se jacta.

Ese 1985 bailaba en primera fila la coreografía de Nacho Cardozo y recuerda un accidente en una de la ruedas del Teatro de Verano: "Estaban los micrófonos colgados en línea, de un cable, hacíamos unas piruetas, calculamos mal, los enganchamos todos y los tiramos. Dijeron, 'quédense tranquilos, empiecen otra vez'. Perdimos ese año pero no hubo lastimados".

Luis Alberto Carballo haciendo "El hombre de la máscara" para parodista Adams, en 1999.
Luis Alberto Carballo haciendo "El hombre de la máscara" para parodista Adams, en 1999.

Araca y las maravillas de Figuretti con el jurado

Disfrutó mucho ser cupletero aquel 1997 en Araca.
Ese año la murga de "Catusa" Silva ganó y se dio una particularidad: Carballo hacía de Figuretti y coincidió que el jurado estaba lleno de mediáticos ("Pelusa" Pintos, el pae Armando Ayala, Fernando Cabrera, Nacho Suárez, Carlos Taranto), así que le vino como anillo al dedo.

"Un día le dije a Catusa, '¿qué pasa si me meto adentro del recinto del jurado?' Y me contestó, 'yo qué sé, hacé lo que quieras'. Y me metí. Nunca se había dado ni se volvió a dar (no va a pasar ahora porque están en otro lugar, separados), pero lo tomaron muy bien, participaron", repasa.

Aquellas mechas funcionaron perfecto porque los famosos le siguieron el tren y el público hizo chilenas: "Me acuerdo que Figuretti entró y se hizo santiguar por Armando Ayala, le canté a Fernando Cabrera. Fue muy loco y dio mucho qué hablar".

Volver a salir en una murga es algo que no descarta: "Te confieso que tuve una linda propuesta este año (me gustaba por la murga, por la gente que está) y casi se concreta, pero no se dio".

El privilegio de actuar con su hijo Enzo

Las anécdotas con Adams son infinitas, pero el febrero de 2001 quedó grabado a fuego en su memoria. Ese año se dio el lujo de protagonizar con su hijo Enzo, que tenía 10 años, la parodia de La vida es bella. "Fue una maravilla haber salido con él siendo un niño e interpretando muy bien ese personaje. Ese recuerdo no se me borra nunca más", dice emocionado.

Hacían a dúo la canción Dormiste tranquilo, que Claudio Taddei cantaba con su hijo Romeo fue de lo más emocionante que vivió arriba del escenario: "Un día fue Claudio con Romeo a vernos y es un hermoso recuerdo", señala.

-¿Cómo Enzo terminó subiéndose al escenario para hacer al entrañable Giosué?

-Era de tarde, yo estaba en casa, estaban dando La vida es bella en el cable y pensé, 'qué película, estaría bueno hacerla en Carnaval'. 'Si la hago es con un niño, porque eso no lo podés parodiar', dije. Era un niño muy dulce, muy inocente. Entonces llamé a mi hijo y le dije, 'Enzo, ¿querés salir en Carnaval?' 'No', me contestó y se fue a su cuarto a jugar. Seguí mirando la película, a los 10 minutos volvió y me dijo, '¿y qué tengo que hacer?' 'Quedate acá con papá y mirá esta película. Vos tendrías que hacer ese niño'. Y a los 15 minutos me dijo,' dale papá, la hago´'. Me acuerdo que le dije, 'mirá que una vez que me digas que sí, tenés que salir'.

El niño se comprometió tanto que fue el primero en aprenderse la letra y sacar el acento italiano. La gente lo ovacionaba en todos los tablados y cuando aparecía en el Teatro de Verano, esas cinco mil almas se le venían encima: "Él impecable, no tuvo nunca ningún problema", dice orgulloso.

Ese año, Carballo también escribió y era quien decidía qué parodia hacer en cada tablado, así que cuando elegía la otra opción, Enzo se agarraba unos enojos tremendos y no le hablaba en toda la noche.

Miembro fundador de Zíngaros

Ariel "Pinocho" Sosa y Luis Alberto Carballo.
Ariel "Pinocho" Sosa y Luis Alberto Carballo.
Foto: José Arisi

En 1995 lo sorprendió Ariel "Pinocho" Sosa al invitarlo a sumarse a un conjunto que estaba armando, y se convirtió en pieza fundadora de Los Zíngaros.

"Cuando él me propone, faltaba poco para empezar Carnaval, y me dice, 'tenés que escribir vos Gatica'. Se la había encomendado a otros y no le había gustado. Terminábamos los ensayos a las dos de la mañana y nos íbamos para mi casa con Aldo Martínez, Ricardo Gaitán, el Vintén y Pinocho. Yo me ponía a escribir y ellos revoloteaban alrededor mío tirando chistes. A las seis de la mañana nos íbamos a la playa a tomar un poco de aire porque estábamos compenetrados en eso", recuerda.

No ganaron pero la del Mono Gatica salió mejor parodia del Carnaval y para Carballo fue maravilloso. "Desde el primer año era una locura la hinchada de Zíngaros, no se podía creer. Y esa adrenalina que Pinocho le ponía al grupo, había que bancarla. Él contagiaba y fueron años maravillosos", comenta.

Si bien con Pinocho tuvo vaivenes, nunca se enemistaron: "Capaz que el enojo duraba dos días, pero después pasaba. Él tenía un carácter fuerte, yo también a veces lo tengo. Hubo algún cortocircuito, pero nada que no se pudiese superar", confiesa.

La noche que brilló Ultratón

Su etapa en Los Muchachos le regaló personajes llenos de desafíos. Se destacan Fosforito, Bonnie and Clyde, Esperando la carroza, y Mi nombre es Sam : "Era muy desgastante, y con una responsabilidad muy grande, no te lo podías tomar a la ligera", dice sobre el papel que en la película hizo Sean Penn.

El personaje de Cacho de la Cruz ocupa un lugar especial entre los que interpretó en el conjunto de la familia Yern. Si bien el homenajeado ese 2018 se cuidaba mucho y no pudo ir al Teatro de Verano porque fue un febrero frío, recuerda que hablaban todas las noches por teléfono.

"La primera gran sorpresa y satisfacción que tuve fue al otro día de la primera rueda: me llamó y me dijo que le había encantado. Después hizo de intermediario para conseguir en la Liguilla llevar al Ultratón verdadero, que lo tiene una persona guardado como una reliquia, al Teatro de Verano. Y no sabés lo que fue cuando apareció, una locura", cuenta sobre aquel gesto de Cacho.

Y añade: "Nos poníamos a cantar un popurrí de Cacho Bochinche y todo el mundo cantaba las canciones de Cacho. Fue inolvidable".

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