Elisabeth Vincentelli, The New York Times
Visto en retrospectiva, la serie francesa ¡Llama a mi agente! puede agradecerle a la pandemia de COVID-19. Cuando la comedia terminó en noviembre de 2020, después de cuatro temporadas, parecía realmente que había llegado al final del camino. La agencia de talentos donde transcurría la serie había implosionado y cerrado. En la escena final, los empleados, abatidos, apagaban las luces de la oficina antes de subir al ascensor para lo que parecía un viaje de ida.
“Para nosotros, se había terminado”, dijo Camille Cottin, quien interpretaba a Andréa, la agente decidida y de ingenio rápido. “Incluso hablaron de incendiar el decorado; es un simbolismo bastante fuerte”.
Pero fue durante los confinamientos cuando la serie se convirtió en un fenómeno global, impulsado por Netflix. De repente, espectadores encerrados en sus casas se entregaron a maratones de episodios y disfrutaron de la mirada disparatada, pero afectuosa, que Llamen a mi agente proponía sobre la industria cinematográfica francesa. Cottin recuerda que Meryl Streep y Tilda Swinton le dijeron que eran fanáticas. George Clooney ha dicho que la serie “me ayudó a atravesar la pandemia”.
Clooney explicaba así por qué aceptó hacer una aparición como invitado en el regreso de ¡Llama a mi agente!. El actor estadounidense, sin embargo, no participa en una nueva temporada, sino en ¡Llama a mi agente!: La película, que se estrenó el jueves en Netflix. La historia retoma la acción cinco años después del cierre de la agencia, ASK.
Eso sí: la agencia no ha vuelto milagrosamente a funcionar. “Eso creó un desafío artístico realmente interesante”, dijo Fanny Herrero, quien escribió el guion junto con Lison Daniel. “Porque sin la agencia, ¿sigue funcionando todo?”.
¡Llama a mi agente!: La película apuesta a que son las personas las que funcionan como pegamento, tanto delante como detrás de cámara, y la mayoría de los actores originales regresaron. “Reunirme con ellos en sus personajes me ayudó a encontrar nuevamente a Andréa”, dijo Cottin. “Cuando vi a Grégory Montel como Gabriel, su fuerte vínculo volvió como una memoria muscular”.
Naturalmente, en el medio siglo transcurrido han ocurrido cambios. Gabriel y Mathias (Thibault de Montalembert) siguen siendo agentes, pero el asistente Hervé (Nicolas Maury) ha continuado con la carrera como actor que había comenzado en la cuarta temporada. Andréa está filmando su primera película como directora y, para producirla, convocó a Noémie (Laure Calamy), una exasistente de ASK que se ha convertido en una figura importante de la televisión.
“Cartografiamos las consecuencias de lo que había ocurrido”, dijo la directora Émilie Noblet, una recién llegada al equipo que descubrió la serie durante el confinamiento. “Andréa cambió de carrera: ¿qué significa eso para ella? Pero de lo que más hablamos”, agregó, “fue de si todavía mantenían relaciones entre ellos”.
Que estos personajes estén al frente de la película no constituye una gran sorpresa. “Todos atravesamos una experiencia que nos cambió la vida”, dijo Calamy, y ella y Cottin han sido dos de las beneficiarias más visibles del efecto “Llamen a mi agente”.
En un momento de la película, Noémie y Andréa repasan los “actores rentables” que podrían estar disponibles para su proyecto conjunto. La ironía es que Calamy y Cottin ahora están ambas en esa categoría, y podrían haber aparecido como estrellas invitadas si la serie se estrenara en 2026. Desde 2015, cuando la serie debutó en Francia, Calamy ha sido nominada cinco veces al Premio César por su trabajo cinematográfico y ganó una vez. Cottin también obtuvo una nominación, en 2016, y se convirtió en una actriz muy solicitada en Francia mientras construía una carrera en inglés.
Muy pronto, Herrero y Daniel supieron que querían centrarse en Andréa y Noémie. Los personajes no habían compartido tantas escenas en la serie, de modo que había allí un potencial todavía sin explotar.
“Por separado, son grandes actrices cómicas”, dijo Herrero. “Y pensamos que juntas serían fantásticas: Andréa es feroz, snob, intransigente, egomaníaca. Noémie es más emocional; le falta confianza. Es una pareja cómica”.
Aunque ese dúo impulsa la narración, ¡Llama a mi agente!: La película les reserva un espacio generoso a sus estrellas invitadas. (Agentes ficticios interactuando con estrellas que interpretan versiones de sí mismas era el recurso característico de la serie). Herrero explicó que, como había hecho con la serie, no escribió pensando en actores específicos para evitar tener que empezar todo de nuevo si alguien rechazaba el proyecto o de repente no estaba disponible. En cambio, crea arquetipos y después adapta los papeles a quienes son elegidos. (Una de las grandes excepciones fue Isabelle Huppert, que apareció en un episodio de la tercera temporada concebido para ella).
Vincent Macaigne y Laetitia Casta, estrellas francesas que se interpretan a sí mismas como protagonistas de la película de Andréa, estuvieron dispuestos a participar. “Partiendo de algunos de sus rasgos reales, quisieron exagerarlos y crear personajes cómicos”, dijo Noblet.
El mismo proceso se aplicó a la estrella de Hollywood que Andréa y Noémie intentan contratar para su película dentro de la película. En el mundo real, el guion fue enviado a Clooney -quien hizo comerciales de Nespresso con Cottin-, pero inicialmente lo rechazó porque, según Herrero, sentía que se inclinaba demasiado hacia una comedia física que no encajaba con su estilo. Ella y Daniel volvieron a trabajar sobre el guion y, finalmente, Clooney aceptó. Se agregaron chistes sobre el aceite de oliva que supuestamente el actor prensaba él mismo en su finca francesa, y Clooney hizo sugerencias, entre ellas la idea de hablar de su película Operación Monumento con la que Noémie, equivocadamente, se muestra en desacuerdo.
La perspectiva de actuar frente a Clooney, y además hacerlo en inglés, hizo entrar en crisis a Calamy. “Nunca la había visto así; estaba tan pálida”, dijo Herrero entre risas al recordar cómo llegó la actriz el día del rodaje. “Pero terminó saliendo muy bien porque su ansiedad fue realmente útil para la escena”.
A la diversión se suma el horror impotente de Andréa mientras observa el colapso de Noémie. “Lo atractivo de Llamen a mi agente es la familia, la pandilla”, dijo Cottin. “Por supuesto, los personajes son atractivos e interesantes por sí mismos, pero creo que son sus interacciones las que disfrutan los espectadores; es lo colectivo”.
Todo esto se sostuvo también gracias a las experiencias que los integrantes del elenco compartieron fuera del set.
“Pasamos por tantas cosas juntos que somos como viejos compañeros de liceo”, dijo Calamy. “Tenemos un vínculo indestructible. En cuanto nos miramos, encontramos la confianza que necesitábamos”, agregó. “Éramos nuestro bote salvavidas, todos juntos”.