Es una de las actrices más graciosas de Argentina y viene a Montevideo con comedia sobre el poder

Paula Grinszpan, figura de la serie web "Eléctrica" y maestra de actores, llega a Sala Camacuá con "Las reinas", la comedia que hace con Lucía Maciel.

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Lucía Maciel y Paula Grinszpan hacen "Las Reinas".
Foto: @anima__marina

La última vez que actuó en Uruguay fue en la vida antes de la pandemia. En el mismo escenario que pisará este sábado, Paula Grinszpan estuvo en la versión teatral de Eléctrica, la serie web con Esteban Menis e Iair Said que se volvió de culto y referencia para una generación.

Ahora, la actriz y directora, dramaturga y maestra de teatro volverá a Montevideo y a esa misma Sala Camacuá, pero con el espectáculo más personal que alguna vez ha hecho. Es Las Reinas, la puesta de humor absurdo que comparte con su socia creativa y amiga íntima Lucía Maciel, y en la que tienen el control absoluto: la escribieron, la dirigen y también la protagonizan. Interpretan a dos monarcas floridas en un mundo moderno que les queda ajeno; en el cruce, que es más bien un atropello brusco, está la gracia.

“Tiene que ver con un humor delirante, bizarro, pero que a la vez tiene cierta crítica y se ríe un poco de lo cotidiano, del sistema capitalista”, dice Grinszpan en entrevista con El País a propósito de esta visita de Las Reinas, que tendrá una única función este sábado en Sala Camacuá. Va a las 20.30 y quedan entradas en Redtickets; produce Orsai, el cada vez más versátil emprendimiento/comunidad del autor argentino Hernán Casciari, que le ha dado la entusiasta definición de “absolutamente alucinante”.

En Las Reinas, dice Grinszpan, se habla del poder a través de un intercambio, un tándem entre lo clásico y lo moderno que fundamenta el juego. Porque al final, todo esto del teatro, la actuación y el arte se trata, para ella, de eso: de divertirse, de pasarla bien. Las reseñas de la obra, que se convirtió en un pequeño fenómeno popular y agota funciones en Argentina hasta con un mes de antelación —todo por el boca a boca—, hacen hincapié en el aspecto lúdico de la propuesta.

Hay algo que trasciende lo ensayado, lo planificado y que tiene que ver con cómo las dos figuras manejan el código.

“Es fundamental poder divertirse cuando uno está en escena”, dice Grinszpan. “Es lo que mantiene vital la escena, la mantiene viva. Y como nos divierte mucho estar ahí, trabajar juntas, lo que estamos haciendo, pasa algo que es que el público se termina copando y divirtiendo, y esa forma de estar se termina trasladando. Y me parece clave porque al trabajo lo concibo desde un lugar lúdico: tiene que estar en lo que hacemos porque es lo que trae más vitalidad, más verdad. Porque cuando un actor se divierte en escena, ya está: no hay lugar para otra cosa, y no hay dudas”.

Grinszpan, que además del teatro es actriz de series —Tiempo libre y El galán de Venecia pero también Terapia alternativa— y de películas —Finde, El robo del siglo—, dice que desde que empezó a formarse, a los 15 años, encontró en el arte la manera más sincera para poder vincularse con ella misma. Y que cuando en los espacios de trabajo no hay, a veces, tanto lugar para la diversión, entonces se conecta con lo intuitivo, suelta la mente y todo vuelve a funcionar.

Tras hacer temporada de verano en Mar del Plata y haber llevado su obra a Córdoba, La Plata y Rosario, Grinszpan celebra lo inexplicable que ha convertido a Las Reinas en una suerte de suceso popular.

“Pasó algo muy fuerte que abarca mucho más de lo que esperábamos”, dice antes de llegar a Montevideo, a la espera de qué impacto generará. “Es una obra que funciona en distintos planos, y en ese sentido me da mucha alegría que pueda haber un público tan diverso que la reciba así. Las Reinas tiene algo: es muy sincera y genuina de nuestra parte, entonces que funcione es un regalo. Realmente es lo que quisimos hacer. Y que guste así es un flash”.

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